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Mensaje por el Día de las Personas Privadas de Libertad
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“Acuérdense de los presos, como si también ustedes estuvieran presos con ellos.

Piensen en los que han sido maltratados,

ya que ustedes también pueden pasar por lo mismo”.

(Hebreos 13,3)

 

Hermanos y hermanas:

Desde CEAS, como lo hacemos cada 16 de Julio, queremos acercarnos a ustedes y compartirles un mensaje para honrar el día de las personas privadas de libertad, considerando lo que nos ha traído este año 2020, para todos un año muy complicado.

2020 Un año marcado por la pandemia: Dolor-Sufrimiento-Confusión-Muerte. La pandemia que parecía lejana, llegó a nuestro país afectando la salud y desequilibrando el orden social-político-económico; dejando en evidencia: Injusticia y corrupción, pérdida de trabajo, más pobres y más pobreza, más excluidos y olvidados. Notamos un aumento de la desestructuración de la sociedad, aumento de la fragilidad humana, ciudadanos que se han sentido débiles e impotentes frente a los grandes poderes.

A nivel mundial, la pandemia de este 2020, que ya venía desde el 2019, ha puesto al descubierto la realidad de los Estados y de sus gobiernos, pasados y presentes, sus deficiencias, debilidades, incumplimientos de sus deberes constitucionales…, así como de sus respectivas instituciones, que son las llamadas a velar y garantizar el bien común.

Los grupos humanos a quienes menos se ha tomado en cuenta, en la afectación y en las consecuencias de esta pandemia, son a los indígenas de la selva y de la sierra peruana; así como a las personas ya empobrecidas y sin los servicios básicos, tanto de Lima como de otras ciudades del Perú. Situación de olvido y abandono del Estado, que ya vivían y sufrían antes de la pandemia y que, con la misma, se ha visto aumentada y agravada.

También hay que mencionar entre los grupos humanos más afectados, a las personas en situación de calle, a los adolescentes y jóvenes de los centros juveniles y a las personas encarceladas.

 

16 DE JULIO. DÍA DE LAS PERSONAS PRIVADAS DE LIBERTAD

Como Iglesia Católica tenemos una misión y labor pastoral en el mundo de las cárceles: dirigimos nuestro acompañamiento y servicio a las personas encarceladas y sus familias, al personal penitenciario y también a las víctimas de quienes han cometido delitos.

Nuestra labor como Iglesia, en el mundo carcelario, es de Evangelización. En fidelidad a Jesucristo, es una labor de anuncio del Evangelio y de Promoción Humana, dicho con la palabra que Jesús dirige a los caídos de entonces: ¡LEVÁNTATE! Y es lo que en la pastoral de cárceles realizamos desde el acompañamiento, la escucha, el tender la mano, fortaleciendo la oportunidad de cambio y reconciliación, porque queremos que cuando las personas privadas de libertad regresen a la calle, sean personas positivas y reconciliadas consigo mismas, con sus familias, con la sociedad, con Dios.

Todas, o la gran mayoría de las personas encarceladas un día van a regresar a la sociedad, una vez que hayan cumplido su pena. El encarcelamiento es para ofrecerle un tratamiento rehabilitador y resocializador para que su retorno a la sociedad sea positivo y de bien.

La pandemia también ha puesto al descubierto las deficiencias del sistema carcelario y del sistema penal, dedicado esencialmente a mantener encerradas a las personas que el sistema judicial ha sentenciado con cárcel efectiva y por los años dictados. La pandemia ha mostrado el pensar y el sentir de un gran sector de la sociedad: ciudadanos, medios de comunicación y otros, respecto a las personas encarceladas. La pandemia también ha matado a personas encarceladas y a personal penitenciario.

Por eso, este año 2020, año de la pandemia, y en el Día de la Persona Encarcelada, aprovechamos para pedir al gobierno del Perú que, así como está asumiendo la necesidad de invertir económicamente y humanamente en salud, en educación y en otros sectores como la reactivación económica del país, así también, tenga presente a los grupos humanos más afectados por la pandemia, incluidas las personas encarceladas, mejorando todas las deficiencias que han quedado al descubierto para que la cárcel y el encarcelamiento cumplan con su razón de ser.

También hacemos un llamado a toda nuestra familia en la fe, la Iglesia, a que pastores y laicos, consagrados(as) y fieles, renovemos todos nuestro compromiso por una sociedad justa y fraterna, al modo del profeta Isaías: “¡Cesen de hacer el mal, aprendan a obrar el bien, busquen la justicia, defiendan al oprimido, sean abogados del huérfano, defensores de la viuda” (Is. 1, 17).

Finalmente, dirigirles unas palabras a ustedes queridas hermanas y queridos hermanos privados de libertad, a sus familias y al personal penitenciario, les expreso mi cercanía que quiere ser y es la cercanía de toda la iglesia. La pandemia les ha golpeado mucho a ustedes, no dejaremos de expresarles nuestra solidaridad y garantía que hemos sufrido, sufrimos y seguiremos sufriendo con sus sufrimientos, y nos alegraremos con sus gozos y alegrías.

Esta pandemia nos ha puesto y exigido a todos los seres humanos a aprender a vivir en perspectiva de esperanza, de afirmación en el valor de la vida, a saber luchar juntos para mantener vivos nuestros valores, el don de la FE, la fraternidad, la hermandad, el cuidado mutuo, la solidaridad, la generosidad, la compasión. Que, aunque algunos no lo crean, estos valores cristianos se han hecho muy patentes detrás de las rejas durante este tiempo difícil. Un Horizonte de vida, de fe y de esperanza que nos une a nuestro Creador y Señor de la Vida.

Como discípulos misioneros, ustedes con nosotros, que sigamos muy unidos por la esperanza y la fe, para seguir construyendo y avanzando en el amor, la nueva civilización del Reino de justicia y libertad, de perdón y de paz, en Jesucristo Camino, Verdad y Vida (Juan 14, 6).

Que el Señor los bendiga, los guarde y les de su Paz.

Lima, 16 de julio de 2020.

Festividad de nuestra Señora del Carmen, Patrona de las personas privadas de libertad.

Mons. Jorge Enrique Izaguirre Rafael, CSC
Obispo de la Prelatura de Chuquibamba
ASESOR NACIONAL DE LA PASTORAL DE CÁRCELES
PRESIDENTE DE CEAS 

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