{"id":2821,"date":"2016-06-15T11:19:03","date_gmt":"2016-06-15T11:19:03","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-03-11T09:12:03","modified_gmt":"2026-03-11T14:12:03","slug":"francisco-pide-al-programa-mundial-de-alimentos-desburocratizar-el-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/2016\/06\/15\/francisco-pide-al-programa-mundial-de-alimentos-desburocratizar-el-hambre\/","title":{"rendered":"Francisco pide al Programa Mundial de Alimentos desburocratizar el hambre"},"content":{"rendered":"<p>El papa Francisco visit\u00f3 este lunes por la ma\u00f1ana la sede del Programa Mundial de Alimentos (PMA), con motivo de la apertura de la Sesi\u00f3n anual 2016 de la junta ejecutiva,<\/p>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El Santo Padre al llegar a la sede del entre de las Naciones Unidas, situado en Roma a pocos kil\u00f3metros de la Ciudad del Vaticano, ha sido recibido por los directores de PMA y por el Observador Permanente de la Santa Sede, Mons. Fernando Chica Arellano.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Despu\u00e9s de la ofrenda floral en el Muro de la Memoria, llevada por unos ni\u00f1os para recordar a los miembros de PMA ca\u00eddos en cumplimiento de su misi\u00f3n, el Papa entr\u00f3 en el auditorio. \u00a0All\u00ed record\u00f3 que la miseria tiene rostro, de ni\u00f1o, de familia, de j\u00f3venes y ancianos. \u00a0Y pidi\u00f3 que no tomemos con naturalidad el hambre de muchos, pensando que nada podemos hacer, porque as\u00ed corremos el riesgo de burocratizar el dolor ajeno.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Se\u00f1al\u00f3 tambi\u00e9n que mientras se impiden ayudas, planes de desarrollo y distribuci\u00f3n de alimentos por cuestiones burocr\u00e1ticas, en las zonas de guerra las armas circulan libremente.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Concluy\u00f3 recordando que la Iglesia fiel a su misi\u00f3n, quiere trabajar con todas las iniciativas que luchan para proteger la dignidad de las personas, a favor del \u201chambre cero\u201d, porque hay un mandato evang\u00e9lico: \u201cTuve hambre y me dieron de comer\u2026\u201d. Algo que va m\u00e1s all\u00e1 de las confesiones y convicciones y que \u00a0podr\u00eda ser ofrecida como regla de oro para todos los pueblos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Las palabras del papa Francisco:<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cSe\u00f1oras y Se\u00f1ores: Agradezco a la Directora Ejecutiva, Se\u00f1ora Ertharin Cousin, la invitaci\u00f3n que me curs\u00f3 para que inaugurara la Sesi\u00f3n Anual 2016 de la Junta Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, as\u00ed como las palabras de bienvenida que me ha dirigido. Asimismo mi saludo para la Embajadora Stephanie Hochstetter Skinner-Kl\u00e9e, Presidenta de esta importante asamblea, que congrega a los Representantes de diversos gobiernos llamados a emprender iniciativas concretas para la lucha contra el hambre. Y al saludar a todos ustedes aqu\u00ed reunidos, agradezco tantos esfuerzos y compromisos con una causa que no puede no interpelarnos: la lucha contra el hambre que padecen muchos de nuestros hermanos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Hace unos momentos he rezado ante el \u201cMuro de la memoria\u201d, testigo del sacrificio que realizaron los miembros de este Organismo, entregando su vida para que, incluso en medio de complejas vicisitudes, los hambrientos no carecieran de pan. Memoria que hemos de conservar para seguir luchando, con el mismo vigor, por el tan ansiado objetivo de \u201chambre cero\u201d. Esos nombres grabados a la entrada de esta Casa son un signo elocuente de que el PAM, lejos de ser una estructura an\u00f3nima y formal, constituye un valioso instrumento de la comunidad internacional para emprender actividades cada vez m\u00e1s vigorosas y eficaces. La credibilidad de una Instituci\u00f3n no se fundamenta en sus declaraciones, sino en las acciones realizadas por sus miembros.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Por vivir en un mundo interconectado e h\u00edpercomunicado, las distancias geogr\u00e1ficas parecen achicarse. Tenemos la posibilidad de tomar contacto casi en simult\u00e1neo con lo que est\u00e1 aconteciendo en la otra parte del planeta. Por medio de las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n, nos acercamos a tantas situaciones dolorosas que pueden ayudar (y han ayudado) a movilizar gestos de compasi\u00f3n y solidaridad. Aunque, parad\u00f3jicamente hablando, esta aparente cercan\u00eda creada por la informaci\u00f3n, cada d\u00eda parece agrietarse m\u00e1s.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La excesiva informaci\u00f3n con la que contamos va generando paulatinamente la \u201cnaturalizaci\u00f3n\u201d de la miseria. Es decir, poco a poco, nos volvemos inmunes a las tragedias ajenas y las evaluamos como algo \u201cnatural\u201d. Son tantas las im\u00e1genes que nos invaden que vemos el dolor, pero no lo tocamos; sentimos el llanto, pero no lo consolamos; vemos la sed pero no la saciamos. De esta manera, muchas vidas se vuelven parte de una noticia que en poco tiempo ser\u00e1 cambiada por otra. Y mientras cambian las noticias, el dolor, el hambre y la sed no cambian, permanecen.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Tal tendencia \u2013 o tentaci\u00f3n \u2013 nos exige un paso m\u00e1s y, a su vez, revela el papel fundamental que Instituciones como la vuestra tiene para el escenario global. Hoy no podemos darnos por satisfechos con s\u00f3lo conocer la situaci\u00f3n de muchos hermanos nuestros. No basta elaborar largas reflexiones o sumergirnos en interminables discusiones sobre las mismas, repitiendo incesantemente t\u00f3picos ya por todos conocidos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Es necesario \u201cdesnaturalizar\u201d la miseria y dejar de asumirla como un dato m\u00e1s de la realidad. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la miseria tiene rostro. Tiene rostro de ni\u00f1o, tiene rostro de familia, tiene rostro de j\u00f3venes y ancianos. Tiene rostro en la falta de posibilidades y de trabajo de muchas personas, tiene rostro de migraciones forzadas, casas vac\u00edas o destruidas. No podemos \u201cnaturalizar\u201d el hambre de tantos; no nos est\u00e1 permitido decir que su situaci\u00f3n es fruto de un destino ciego frente al que nada podemos hacer. Cuando la miseria deja de tener rostro, podemos caer en la tentaci\u00f3n de empezar a hablar y discutir sobre \u201cel hambre\u201d, \u201cla alimentaci\u00f3n\u201d, \u201cla violencia\u201d dejando de lado al sujeto concreto, real, que hoy sigue golpeando a nuestras puertas. Cuando faltan los rostros y las historias, las vidas comienzan a convertirse en cifras, y as\u00ed paulatinamente corremos el riesgo de burocratizar el dolor ajeno.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Las burocracias mueven expedientes; la compasi\u00f3n, en cambio, se juega por las personas. Y creo que en esto tenemos mucho trabajo por realizar. Conjuntamente con todas las acciones que ya se realizan, es necesario trabajar para \u201cdesnaturalizar\u201d y desburocratizar la miseria y el hambre de nuestros hermanos. Esto nos exige una intervenci\u00f3n a distintas escalas y niveles donde sea colocado como objetivo de nuestros esfuerzos la persona concreta que sufre y tiene hambre, pero que tambi\u00e9n encierra un inmenso caudal de energ\u00edas y potencialidades que debemos ayudar a concretar.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>1. \u201cDesnaturalizar\u201d la miseria<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Cuando estuve en la FAO, con motivo de la II Conferencia Internacional sobre Nutrici\u00f3n, les dec\u00eda que una de las incoherencias fuertes que est\u00e1bamos invitados a asumir era el hecho de que existiendo comida para todos, \u00abno todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines, est\u00e1n ante nuestros ojos\u00bb.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Dej\u00e9moslo claro, la falta de alimentos no es algo natural, no es un dato ni obvio, ni evidente. Que hoy en pleno siglo XXI muchas personas sufran este flagelo, se debe a una ego\u00edsta y mala distribuci\u00f3n de recursos, a una \u201cmercantilizaci\u00f3n\u201d de los alimentos. La tierra, maltratada y explotada, en muchas partes del mundo nos sigue dando sus frutos, nos sigue brindando lo mejor de s\u00ed misma; los rostros hambrientos nos recuerdan que hemos desvirtuado sus fines. Un don, que tiene finalidad universal, lo hemos convertido en privilegio de unos pocos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Hemos hecho de los frutos de la tierra \u2013 don para la humanidad \u2013 commodities de algunos, generando, de esta manera, exclusi\u00f3n. El consumismo \u2013 en el que nuestras sociedades se ven insertas \u2013 nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va m\u00e1s all\u00e1 de los meros par\u00e1metros econ\u00f3micos. Pero nos har\u00e1 bien recordar que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre. Esta realidad nos pide reflexionar sobre el problema de la p\u00e9rdida y del desperdicio del alimento a fin de identificar v\u00edas y modos que, afrontando seriamente tal problem\u00e1tica, sean veh\u00edculo de solidaridad y de compartici\u00f3n con los m\u00e1s necesitados.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>2. Desburocratizar el hambre<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Debemos decirlo con sinceridad: hay temas que est\u00e1n burocratizados. Hay acciones que est\u00e1n \u201cencajonadas\u201d. La inestabilidad mundial que vivimos es sabida por todos. \u00daltimamente las guerras y las amenazas de conflictos es lo que predomina en nuestros intereses y debates. Y as\u00ed, ante la diversa gama de conflictos existentes, parece que las armas han alcanzado una preponderancia inusitada, de tal forma que han arrinconado totalmente otras maneras de solucionar las cuestiones en pugna. Esta preferencia est\u00e1 ya de tal modo radicada y asumida que impide la distribuci\u00f3n de alimentos en las zonas de guerra, llegando incluso a la violaci\u00f3n de los principios y directrices m\u00e1s b\u00e1sicos del derecho internacional, cuya vigencia se retrotrae a muchos siglos atr\u00e1s.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Nos encontramos as\u00ed ante un extra\u00f1o y parad\u00f3jico fen\u00f3meno: mientras las ayudas y los planes de desarrollo se ven obstaculizados por intrincadas e incomprensibles decisiones pol\u00edticas, por sesgadas visiones ideol\u00f3gicas o por infranqueables barreras aduaneras, las armas no; no importa la proveniencia, circulan con una libertad jactanciosa y casi absoluta en tantas partes del mundo. Y de este modo, son las guerras las que se nutren y no las personas. En algunos casos la misma hambre se utiliza como arma de guerra. Y las v\u00edctimas se multiplican, porque el n\u00famero de la gente que muere de hambre y agotamiento se a\u00f1ade al de los combatientes que mueren en el campo de batalla y al de tantos civiles ca\u00eddos en la contienda y en los atentados. Somos plenamente conscientes de ello, pero dejamos que nuestra conciencia se anestesie y as\u00ed la volvemos insensible.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>De tal modo, la fuerza se convierte en nuestro \u00fanico modo de actuar y el poder en el objetivo perentorio a alcanzar. Las poblaciones m\u00e1s d\u00e9biles no s\u00f3lo sufren los conflictos b\u00e9licos sino que, a su vez, ven frenados todo tipo de ayuda. Por esto urge desburocratizar todo aquello que impide que los planes de ayuda humanitaria cumplan sus objetivos. En eso ustedes tienen un papel fundamental, ya que necesitamos verdaderos h\u00e9roes capaces de abrir caminos, tender puentes, agilizar tr\u00e1mites que pongan el acento en el rostro del que sufre. A esta meta han de ir orientadas igualmente las iniciativas de la comunidad internacional.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>No es cuesti\u00f3n de armonizar intereses que siguen encadenados a visiones nacionales centr\u00edpetas o a ego\u00edsmos inconfesables. M\u00e1s bien se trata de que los Estados miembros incrementen decisivamente su real voluntad de cooperar con estos fines. Por esta raz\u00f3n, qu\u00e9 importante ser\u00eda que la voluntad pol\u00edtica de todos los pa\u00edses miembros consienta e incremente decisivamente su real voluntad de cooperar con el Programa Mundial de Alimentos para que este, no solamente pueda responder a las urgencias, sino que pueda realizar proyectos s\u00f3lidamente consistentes y promover programas de desarrollo a largo plazo, seg\u00fan las peticiones de cada uno de los gobiernos y de acuerdo a las necesidades de los pueblos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El Programa Mundial de Alimentos con su trayectoria y actividad demuestra que es posible coordinar conocimientos cient\u00edficos, decisiones t\u00e9cnicas y acciones pr\u00e1cticas con esfuerzos destinados a recabar recursos y distribuirlos ecuanimemente, es decir, respetando las exigencias de quien los recibe y la voluntad del donante. Este m\u00e9todo, en las \u00e1reas m\u00e1s deprimidas y pobres, puede y debe garantizar el adecuado desarrollo de las capacidades locales y eliminar paulatinamente la dependencia exterior, a la vez que consiente reducir la p\u00e9rdida de alimentos, de modo que nada se desperdicie. En una palabra, el PAM es un valioso ejemplo de c\u00f3mo se puede trabajar en todo el mundo para erradicar el hambre a trav\u00e9s de una mejor asignaci\u00f3n de los recursos humanos y materiales, fortaleciendo la comunidad local. A este respecto, les animo a seguir adelante. No se dejen vencer por el cansancio, ni permitan que las dificultades los retraigan. Crean en lo que hacen y contin\u00faen poniendo entusiasmo en ello, que es la forma en que la semilla de la generosidad germine con fuerza.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La Iglesia Cat\u00f3lica, fiel a su misi\u00f3n, quiere trabajar mancomunadamente con todas las iniciativas que luchen por salvaguardar la dignidad de las personas, especialmente de aquellas en las que est\u00e1n vulnerados sus derechos. Para hacer realidad esta urgente prioridad de \u201chambre cero\u201d, les aseguro todo nuestro apoyo y respaldo a fin de favorecer todos los esfuerzos encaminados.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cTuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber\u201d. En estas palabras se halla una de las m\u00e1ximas del cristianismo. Una expresi\u00f3n que, m\u00e1s all\u00e1 de los credos y de las convicciones, podr\u00eda ser ofrecida como regla de oro para nuestros pueblos. Un pueblo se juega su futuro en la capacidad que tenga para asumir el hambre y la sed de sus hermanos. En esta capacidad de socorrer al hambriento y al sediento podemos medir el pulso de nuestra humanidad. Por eso, deseo que la lucha para erradicar el hambre y la sed de nuestros hermanos y con nuestros hermanos siga interpel\u00e1ndonos, a fin de buscar creativamente soluciones de cambio y de transformaci\u00f3n. Que Dios Omnipotente sostenga con su bendici\u00f3n el trabajo de vuestras manos. Muchas gracias\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Fuente. zenit.org<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/Francisco pide al PMA desburocratizar el hambre y darle rostro humano.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0El papa Francisco visit\u00f3 este lunes por la ma\u00f1ana la sede del Programa Mundial de Alimentos (PMA), con motivo de la apertura de la Sesi\u00f3n anual 2016 de la junta ejecutiva,<\/p>\n<div>\u00a0<\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7855,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2821","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2821","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2821"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2821\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6399,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2821\/revisions\/6399"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7855"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2821"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2821"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2821"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}