{"id":2743,"date":"2016-04-11T20:23:41","date_gmt":"2016-04-11T20:23:41","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-03-11T09:12:04","modified_gmt":"2026-03-11T14:12:04","slug":"diecisois-puntos-esenciales-de-la-exhortacion-oamoris-laetitiao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/2016\/04\/11\/diecisois-puntos-esenciales-de-la-exhortacion-oamoris-laetitiao\/","title":{"rendered":"Diecis\u00f3is puntos esenciales de la exhortaci\u00f3n \u00f3Amoris Laetitia\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Los papas m\u00e1s citados en el texto son Juan Pablo II, seguido de Benedicto XVI y Pablo VI, los tres \u00faltimos Papas si no tenemos en cuenta el breve papado de Juan Pablo I. Plenamente apoyado en las Relatio de los s\u00ednodos de 2014 y 2015, s\u00edntesis del trabajo de todos los padres sinodales, presenta adem\u00e1s abundantes citas de las catequesis sobre la familia del mismo Francisco, as\u00ed como discursos en el Encuentro Mundial de las Familias, y doctrina com\u00fan de Santo Tom\u00e1s de Aquino, sin olvidar el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica y documentos de diversas conferencias episcopales de m\u00faltiples naciones.<\/p>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>1. El hombre y la mujer, creados Imago Dei, a imagen de Dios, reflejo de la relaci\u00f3n Trinitaria.<\/strong><\/div>\n<div>\u00abDios cre\u00f3 al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3, var\u00f3n y mujer los cre\u00f3\u00bb (1,27). Sorprendentemente, la \u00abimagen de Dios\u00bb tiene como paralelo explicativo precisamente a la pareja \u00abhombre y mujer\u00bb. \u00bfSignifica esto que Dios mismo es sexuado o que con \u00e9l hay una compa\u00f1era divina, como cre\u00edan algunas religiones antiguas? Obviamente no (\u2026) la fecundidad de la pareja humana es \u00abimagen\u00bb viva y eficaz, signo visible del acto creador. La pareja que ama y genera la vida es la verdadera \u00ab escultura \u00bb viviente capaz de manifestar al Dios creador y salvador. Por eso el amor fecundo llega a ser el s\u00edmbolo de las realidades \u00edntimas de Dios. (10)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>2. El trabajo, cooperaci\u00f3n en la creaci\u00f3n divina, nunca un castigo.\u00a0<\/strong><\/div>\n<div>Al comienzo del Salmo 128, el padre es presentado como un trabajador, quien con la obra de sus manos puede sostener el bienestar f\u00edsico y la serenidad de su familia: \u00abComer\u00e1s del trabajo de tus manos, ser\u00e1s dichoso, te ir\u00e1 bien\u00bb. (23) Se comprende que la desocupaci\u00f3n y la precariedad laboral se transformen en sufrimiento, como se hace notar en el librito de Rut y como recuerda Jes\u00fas en la par\u00e1bola de los trabajadores sentados, en un ocio forzado, en la plaza del pueblo (\u2026) y esta ausencia de fuentes de trabajo afecta de diferentes maneras a la serenidad de las familias. (25)<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>3. Acecho de una cultura individualista exagerada.<\/strong><\/div>\n<div>\u00abHay que considerar el creciente peligro que representa un individualismo exasperado que desvirt\u00faa los v\u00ednculos familiares y acaba por considerar a cada componente de la familia como una isla, haciendo que prevalezca, en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye seg\u00fan sus propios deseos asumidos con car\u00e1cter absoluto\u201d. \u201cLas tensiones inducidas por una cultura individualista exagerada de la posesi\u00f3n y del disfrute generan dentro de las familias din\u00e1micas de intolerancia y agresividad\u201c. (33)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>4. Ritmo de vida acelerado que dificulta la vida de las familias.<\/strong><\/div>\n<div>Quisiera agregar el ritmo de vida actual, el estr\u00e9s, la organizaci\u00f3n social y laboral, porque son factores culturales que ponen en riesgo la posibilidad de opciones permanentes. Al mismo tiempo, encontramos fen\u00f3menos ambiguos. Por ejemplo, se aprecia una personalizaci\u00f3n que apuesta por la autenticidad en lugar de reproducir comportamientos pautados. Es un valor que (\u2026) mal orientado, puede crear actitudes de permanente sospecha, de huida de los compromisos, de encierro en la comodidad, de arrogancia. La libertad para elegir permite proyectar la propia vida y cultivar lo mejor de uno mismo, perosi no tiene objetivos nobles y disciplina personal, degenera en una incapacidad de donarse generosamente. (\u2026) Podemos destacar tambi\u00e9n un loable sentido de justicia; pero, mal entendido, convierte a los ciudadanos en clientes que s\u00f3lo exigen prestaciones de servicios. Si estos riesgos se trasladan al modo de entender la familia, esta puede convertirse en un lugar de paso, al que uno acude cuando le parece conveniente para s\u00ed mismo, o donde uno va a reclamar derechos, mientras los v\u00ednculos quedan abandonados a la precariedad voluble de los deseos y las circunstancias. (34)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>5. La propuesta del matrimonio cristiano al mundo, fuente de humanidad.<\/strong><\/div>\n<div>Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio con el fin de no contradecir la sensibilidad actual (\u2026) estar\u00edamos privando al mundo de los valores que podemos y debemos aportar. (\u2026) Nos cabe un esfuerzo m\u00e1s responsable y generoso, que consiste en presentar las razones y las motivaciones para optar por el matrimonio y la familia, de manera que las personas est\u00e9n mejor dispuestas a responder a la gracia que Dios les ofrece. (35)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>6. El matrimonio, entorno de crecimiento personal.<\/strong><\/div>\n<div>Tenemos dificultad para presentar al matrimonio m\u00e1s como un camino din\u00e1mico de desarrollo y realizaci\u00f3n que como un peso a soportar toda la vida. Tambi\u00e9n nos cuesta dejar espacio a la conciencia de los fieles, que muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus l\u00edmites y pueden desarrollar su propio discernimiento ante situaciones donde se rompen todos los esquemas. Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas. (37)<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>7. El peligro del secularismo y la decadencia cultural, junto a la \u201ccultura de lo provisorio\u201d.<\/strong><\/div>\n<div>Debemos agradecer que la mayor parte de la gente valora las relaciones familiares que quieren permanecer en el tiempo y que aseguran el respeto al otro. (\u2026) Muchos estiman la fuerza de la gracia que experimentan en la Reconciliaci\u00f3n sacramental y en la Eucarist\u00eda, que les permite sobrellevar los desaf\u00edos del matrimonio y la familia. En algunos pa\u00edses, especialmente en distintas partes de \u00c1frica, el secularismo no ha logrado debilitar algunos valores tradicionales, y en cada matrimonio se produce una fuerte uni\u00f3n entre dos familias ampliadas, donde todav\u00eda se conserva un sistema bien definido de gesti\u00f3n de conflictos y dificultades. (38)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>8. El culto a la afectividad sin l\u00edmites, al sexo de consumo y al uso desmedido de Internet<\/strong><\/div>\n<div>Los Padres sinodales se refirieron a las actuales \u00abtendencias culturales que parecen imponer una efectividad sin l\u00edmites, [\u2026] una afectividad narcisista, inestable y cambiante que no ayuda siempre a los sujetos a alcanzar una mayor madurez\u00bb. Han dicho que est\u00e1n preocupados por \u00abuna cierta difusi\u00f3n de la pornograf\u00eda y de la comercializaci\u00f3n del cuerpo, favorecida entre otras cosas por un uso desequilibrado de Internet\u00bb, y por \u00abla situaci\u00f3n de las personas que se ven obligadas a practicar la prostituci\u00f3n. En este contexto, \u00ablos c\u00f3nyuges se sienten a menudo inseguros, indecisos y les cuesta encontrar los modos para crecer. Son muchos los que suelen quedarse en los estadios primarios de la vida emocional y sexual. (\u2026) Las crisis matrimoniales frecuentemente \u00abse afrontan de un modo superficial y sin la valent\u00eda de la paciencia, del di\u00e1logo sincero, del perd\u00f3n rec\u00edproco, de la reconciliaci\u00f3n y tambi\u00e9n del sacrificio. (41)<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>9. Mentalidad antinatalista y pol\u00edticas mundiales de salud reproductiva. Intervencionismo del Estado.<\/strong><\/div>\n<div>\u00abAsimismo, el descenso demogr\u00e1fico, debido a una mentalidad antinatalista y promovido por las pol\u00edticas mundiales de salud reproductiva, no s\u00f3lo determina una situaci\u00f3n en la que el sucederse de las generaciones ya no est\u00e1 asegurado, sino que se corre el riesgo de que con el tiempo lleve a un empobrecimiento econ\u00f3mico y a una p\u00e9rdida de esperanza en el futuro. El avance de las biotecnolog\u00edas tambi\u00e9n ha tenido un fuerte impacto sobre la natalidad \u00bb. Es verdad que la conciencia recta de los esposos, cuando han sido muy generosos en la comunicaci\u00f3n de la vida, puede orientarlos a la decisi\u00f3n de limitar el n\u00famero de hijos por motivos suficientemente serios, pero tambi\u00e9n, \u00abpor amor a esta dignidad de la conciencia, la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepci\u00f3n, la esterilizaci\u00f3n e incluso del aborto\u00bb. (\u2026) Asimismo, hay una sensaci\u00f3n general de impotencia frente a la realidad socioecon\u00f3mica que a menudo acaba por aplastar a las familias [\u2026] (\u2026) El Estado tiene la responsabilidad de crear las condiciones legislativas y laborales para garantizar el futuro de los j\u00f3venes y ayudarlos a realizar su proyecto de formar una familia\u00bb. (42)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>10. La eutanasia y el suicidio asistido son graves amenazas.<\/strong><\/div>\n<div>\u00abValorar la fase conclusiva de la vida es todav\u00eda m\u00e1s necesario hoy, porque en la sociedad actual se trata de cancelar de todos los modos posibles el momento del tr\u00e1nsito. (\u2026) La eutanasia y el suicidio asistido son graves amenazas para las familias de todo el mundo. (\u2026) La Iglesia, mientras se opone firmemente a estas pr\u00e1cticas, siente el deber de ayudar a las familias que cuidan de sus miembros ancianos y enfermos\u00bb. (48)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>11. Dif\u00edcil conciliaci\u00f3n trabajo\/familia. Ansiedad.<\/strong><\/div>\n<div>La funci\u00f3n educativa, que se ve dificultada, entre otras causas, porque los padres llegan a su casa cansados y sin ganas de conversar, en muchas familias ya ni siquiera existe el h\u00e1bito de comer juntos, y crece una gran variedad de ofertas de distracci\u00f3n adem\u00e1s de la adicci\u00f3n a la televisi\u00f3n. Esto dificulta la transmisi\u00f3n de la fe de padres a hijos. Otros indicaron que las familias suelen estar enfermas por una enorme ansiedad. Parece haber m\u00e1s preocupaci\u00f3n por prevenir problemas futuros que por compartir el presente. (50)<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>12. S\u00f3lo la uni\u00f3n exclusiva e indisoluble entre un var\u00f3n y una mujer cumple una funci\u00f3n social plena.<\/strong><\/div>\n<div>Nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio es algo que favorece a la sociedad. (\u2026) Ya no se advierte con claridad que s\u00f3lo la uni\u00f3n exclusiva e indisoluble entre un var\u00f3n y una mujer cumple una funci\u00f3n social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad. Debemos reconocer la gran variedad de situaciones familiares que pueden brindar cierta estabilidad, pero las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, por ejemplo, no pueden equipararse sin m\u00e1s al matrimonio. Ninguna uni\u00f3n precaria o cerrada a la comunicaci\u00f3n de la vida nos asegura el futuro de la sociedad. (51)<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>13. La mujer como v\u00edctima: violencia f\u00edsica, mercantilizaci\u00f3n del cuerpo y los vientres de alquiler.<\/strong><\/div>\n<div>Deseo resaltar que, aunque hubo notables mejoras en el reconocimiento de los derechos de la mujer y en su participaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico, todav\u00eda hay mucho que avanzar en algunos pa\u00edses. (\u2026) La violencia verbal, f\u00edsica y sexual que se ejerce contra las mujeres en algunos matrimonios contradice la naturaleza misma de la uni\u00f3n conyugal. Pienso en la grave mutilaci\u00f3n genital de la mujer en algunas culturas, pero tambi\u00e9n en la desigualdad del acceso a puestos de trabajo dignos y a los lugares donde se toman las decisiones. (\u2026) pero recordemos tambi\u00e9n el alquiler de vientres o \u00abla instrumentalizaci\u00f3n y mercantilizaci\u00f3n del cuerpo femenino en la actual cultura medi\u00e1tica \u00bb. (54)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>14. La mentira antropol\u00f3gica de la \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d. La desvirtualizaci\u00f3n del acto generativo.<\/strong><\/div>\n<div>Otro desaf\u00edo surge de diversas formas de una ideolog\u00eda, gen\u00e9ricamente llamada gender, que \u00abniega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vac\u00eda el fundamento antropol\u00f3gico de la familia. Esta ideolog\u00eda lleva a proyectos educativos y directrices legislativos que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biol\u00f3gica entre hombre y mujer. (\u2026) procuran imponerse como un pensamiento \u00fanico que determine incluso la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os. No hay que ignorar que \u00ab el sexo biol\u00f3gico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar\u00bb. Por otra parte, \u00abla revoluci\u00f3n biotecnol\u00f3gica en el campo de la procreaci\u00f3n humana ha introducido la posibilidad de manipular el acto generativo, convirti\u00e9ndolo en independiente de la relaci\u00f3n sexual entre hombre y mujer. (\u2026) Somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada. (56)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>15. Validez de la Humanae Vitae.<\/strong><\/div>\n<div>El acompa\u00f1amiento debe alentar a los esposos a ser generosos en la comunicaci\u00f3n de la vida. \u00abDe acuerdo con el car\u00e1cter personal y humanamente completo del amor conyugal, (\u2026) es preciso redescubrir el mensaje de la Enc\u00edclica Humanae vitae (cf. 10-14) y la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Familiaris consortio (cf. 14; 28-35) para contrarrestar una mentalidad a menudo hostil a la vida [\u2026] La elecci\u00f3n responsable de la paternidad presupone la formaci\u00f3n de la conciencia que es \u201cel n\u00facleo m\u00e1s secreto y el sagrario del hombre, en el que este se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m\u00e1s \u00edntimo de aquella\u201d (Gaudium et spes, 16). (\u2026) \u00abSe ha de promover el uso de los m\u00e9todos basados en los \u201critmos naturales de fecundidad\u201d (Humanae vitae, 11). Tambi\u00e9n se debe hacer ver que \u201cestos m\u00e9todos respetan el cuerpo de los esposos, fomentan el afecto entre ellos y favorecen la educaci\u00f3n de una libertad aut\u00e9ntica\u201d (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2370), insistiendo siempre en que los hijos son un maravilloso don de Dios, una alegr\u00eda para los padres y para la Iglesia. A trav\u00e9s de ellos el Se\u00f1or renueva el mundo\u00bb. (22)<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>16. Acogida de las personas en posteriores uniones de vida marital.<\/strong><\/div>\n<div>A las personas divorciadas que viven en nueva uni\u00f3n, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que \u00abno est\u00e1n excomulgadas\u00bb y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comuni\u00f3n eclesial. Estas situaciones \u00abexigen un atento discernimiento y un acompa\u00f1amiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que las haga sentir discriminadas, y promoviendo su participaci\u00f3n en la vida de la comunidad\u00bb. (243). REL.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Fuente: perucatolico.com<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/20160411_exhortacion postsinodal.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los papas m?s citados en el texto son Juan Pablo II, seguido de Benedicto XVI y Pablo VI, los tres ?ltimos Papas si no tenemos en cuenta el breve papado de Juan Pablo I.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2743","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2743","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2743"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2743\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6475,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2743\/revisions\/6475"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2743"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2743"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2743"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}