{"id":2521,"date":"2015-10-01T13:33:15","date_gmt":"2015-10-01T13:33:15","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-03-11T09:12:09","modified_gmt":"2026-03-11T14:12:09","slug":"jornada-del-emigrante-y-del-refugiado-ola-respuesta-del-evangelio-es-la-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/2015\/10\/01\/jornada-del-emigrante-y-del-refugiado-ola-respuesta-del-evangelio-es-la-misericordia\/","title":{"rendered":"Jornada del Emigrante y del Refugiado: \u00f3La respuesta del Evangelio es la misericordia"},"content":{"rendered":"<p>(RV).- \u201cEmigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia\u201d es el tema al que se dedicar\u00e1 el D\u00eda Mundial del Emigrante y del Refugiado, seg\u00fan se ha explicado este jueves en la Oficina de Prensa del Vaticano en la presentaci\u00f3n del mensaje del Santo Padre para esta jornada que se celebrar\u00e1 el 17 de enero de 2016.<\/p>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El Papa Francisco habla de los flujos migratorios, \u201cpersonas que escapan de su propia patria que interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan\u201d. En este sentido el Santo Padre habla de la integraci\u00f3n de los inmigrantes, de sus condiciones de vida, y de c\u00f3mo la Iglesia debe actuar inspir\u00e1ndose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo. \u201cLa respuesta del Evangelio es la misericordia\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cA pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensi\u00f3n pol\u00edtica y normativa, a las implicaciones econ\u00f3micas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio\u201d escribe el Obispo de Roma y termina su mensaje recordando que \u201cacoger al otro es acoger a Dios en persona\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>(MZ-RV)<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><strong>Mensaje completo del Papa para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado<\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Queridos hermanos y hermanas<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En la bula de convocaci\u00f3n al Jubileo Extraordinario de la Misericordia record\u00e9 que \u00abhay momentos en los que de un modo mucho m\u00e1s intenso estamos llamados a la mirada fija en la misericordia para poder ser tambi\u00e9n nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre\u00bb (Misericordiae vultus, 3). En efecto, el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta \u00aben casa\u00bb en la \u00fanica familia humana. De este modo, la premura paterna de Dios es sol\u00edcita para con todos, como lo hace el pastor con su reba\u00f1o, y es particularmente sensible a las necesidades de la oveja herida, cansada o enferma. Jesucristo nos habl\u00f3 as\u00ed del Padre, para decirnos que \u00e9l se inclina sobre el hombre llagado por la miseria f\u00edsica o moral y, cuanto m\u00e1s se agravan sus condiciones, tanto m\u00e1s se manifiesta la eficacia de la misericordia divina.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En nuestra \u00e9poca, los flujos migratorios est\u00e1n en continuo aumento en todas las \u00e1reas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan. Cada vez con mayor frecuencia, las v\u00edctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sue\u00f1o de un futuro mejor. Si despu\u00e9s sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. Adem\u00e1s, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en pr\u00e1ctica, que regulen la acogida y prevean v\u00edas de integraci\u00f3n a corto y largo plazo, con atenci\u00f3n a los derechos y a los deberes de todos. M\u00e1s que en tiempos pasados, hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habit\u00faen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, despleg\u00e1ndose en las obras de misericordia espirituales y corporales.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Sobre la base de esta constataci\u00f3n, he querido que la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de 2016 sea dedicada al tema: \u00abEmigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia\u00bb. Los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuesti\u00f3n que se impone es la superaci\u00f3n de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos. Todos los d\u00edas, sin embargo, las historias dram\u00e1ticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparici\u00f3n de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. Sea de grandes o peque\u00f1as dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea s\u00f3lo una vida.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotaci\u00f3n y de la injusta distribuci\u00f3n de los recursos del planeta, que deber\u00edan ser divididos ecuamente entre todos. \u00bfNo es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y leg\u00edtimo bienestar para compartir con las personas que aman?<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En este momento de la historia de la humanidad, fuertemente marcado por las migraciones, la identidad no es una cuesti\u00f3n de importancia secundaria. Quien emigra, de hecho, es obligado a modificar algunos aspectos que definen a la propia persona e, incluso en contra de su voluntad, obliga al cambio tambi\u00e9n a quien lo acoge. \u00bfC\u00f3mo vivir estos cambios de manera que no se conviertan en obst\u00e1culos para el aut\u00e9ntico desarrollo, sino que sean oportunidades para un aut\u00e9ntico crecimiento humano, social y espiritual, respetando y promoviendo los valores que hacen al hombre cada vez m\u00e1s hombre en la justa relaci\u00f3n con Dios, con los otros y con la creaci\u00f3n?<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En efecto, la presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. \u00bfC\u00f3mo hacer de modo que la integraci\u00f3n sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminaci\u00f3n, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La revelaci\u00f3n b\u00edblica anima a la acogida del extranjero, motiv\u00e1ndola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo. Muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegr\u00eda de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad. Ellos han reconocido la voz de Jesucristo: \u00abMira, que estoy a la puerta y llamo\u00bb (Ap 3,20). Y, sin embargo, no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los l\u00edmites que se han de poner \u00a0a la acogida, no s\u00f3lo en las pol\u00edticas de los Estados, sino tambi\u00e9n en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Ante estas cuestiones, \u00bfc\u00f3mo puede actuar la Iglesia si no inspir\u00e1ndose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En primer lugar, \u00e9sta es don de Dios Padre revelado en el Hijo: la misericordia recibida de Dios, en efecto, suscita sentimientos de alegre gratitud por la esperanza que nos ha abierto al misterio de la redenci\u00f3n en la sangre de Cristo. Alimenta y robustece, adem\u00e1s, la solidaridad hacia el pr\u00f3jimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios, \u00abque fue derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Rm 5,5). As\u00ed mismo, cada uno de nosotros es responsable de su pr\u00f3jimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se est\u00e1 dispuesto no s\u00f3lo a dar, sino tambi\u00e9n a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En esta perspectiva, es importante mirar a los emigrantes no solamente en funci\u00f3n de su condici\u00f3n de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los deberes en relaci\u00f3n con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del pa\u00eds que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes. A pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensi\u00f3n pol\u00edtica y normativa, a las implicaciones econ\u00f3micas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la \u00a0promoci\u00f3n de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y transforman a toda la humanidad.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del pa\u00eds de origen. Este proceso deber\u00eda incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los pa\u00edses del cual salen los emigrantes y los pr\u00f3fugos. As\u00ed se confirma que la solidaridad, la cooperaci\u00f3n, la interdependencia internacional y la ecua distribuci\u00f3n de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las \u00e1reas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los pr\u00f3fugos y los \u00e9xodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecuci\u00f3n.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Sobre esto es indispensable que la opini\u00f3n p\u00fablica sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Nadie puede fingir de no sentirse interpelado por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y ni\u00f1os como trabajadores en la construcci\u00f3n, en la agricultura, en la pesca y en otros \u00e1mbitos del mercado. Cu\u00e1ntos menores son a\u00fan hoy obligados a alistarse en las milicias que los transforman en ni\u00f1os soldados. Cu\u00e1ntas personas son v\u00edctimas del tr\u00e1fico de \u00f3rganos, de la mendicidad forzada y de la explotaci\u00f3n sexual. Los pr\u00f3fugos de nuestro tiempo escapan de estos cr\u00edmenes aberrantes, que interpelan a la Iglesia y a la comunidad humana, de manera que ellos puedan ver en las manos abiertas de quien los acoge el rostro del Se\u00f1or \u00abPadre misericordioso y Dios te toda consolaci\u00f3n\u00bb (2 Co 1,3).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la ra\u00edz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegr\u00eda de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen Mar\u00eda, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san Jos\u00e9, que vivieron la amargura de la emigraci\u00f3n a Egipto. Encomiendo tambi\u00e9n a su intercesi\u00f3n a quienes dedican energ\u00eda, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre todo, les imparto de coraz\u00f3n la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Vaticano, 12 de septiembre de 2015, memoria del Santo Nombre de Mar\u00eda<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Fuente: radiovaticano<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/Jornadaemigrante.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- ?Emigrantes y refugiados nos interpelan. 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