{"id":2403,"date":"2015-07-08T12:55:17","date_gmt":"2015-07-08T12:55:17","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-03-11T09:12:12","modified_gmt":"2026-03-11T14:12:12","slug":"vivir-la-unidad-para-que-el-mundo-crea-francisco-en-ecuador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/2015\/07\/08\/vivir-la-unidad-para-que-el-mundo-crea-francisco-en-ecuador\/","title":{"rendered":"\u00abVivir la unidad, para que el mundo crea\u00bb: Francisco en Ecuador"},"content":{"rendered":"<div>En su homil\u00eda del Papa Francisco en la Santa Misa por la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos, celebrada ayer en el Parque Bicentenario de Quito(Ecuador), el Santo Padre llam\u00f3 a la unidad.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cMe imagino ese susurro de Jes\u00fas en la \u00faltima Cena (\u2026) \u00abPadre, que sean uno para que el mundo crea\u00bb, as\u00ed lo dese\u00f3 mirando al cielo. A Jes\u00fas le brota este pedido en un contexto de env\u00edo: Como T\u00fa me has enviado al mundo, yo tambi\u00e9n los he enviado al mundo. En ese momento, el Se\u00f1or est\u00e1 experimentando en carne propia lo peorcito de este mundo al que ama, aun as\u00ed, con locura: intrigas, desconfianzas, traici\u00f3n. Pero no esconde la cabeza, no se lamenta.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Tambi\u00e9n nosotros constatamos a diario que vivimos en un mundo lacerado por las guerras y la violencia. Ser\u00eda superficial pensar que la divisi\u00f3n y el odio afectan s\u00f3lo a las tensiones entre los pa\u00edses o los grupos sociales. En realidad, son manifestaci\u00f3n de ese \u00abdifuso individualismo\u00bb que nos separa y nos enfrenta, son manifestaci\u00f3n de la herida del pecado en el coraz\u00f3n de las personas, cuyas consecuencias sufre tambi\u00e9n la sociedad y la creaci\u00f3n entera.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Precisamente, a este mundo desafiante, con sus ego\u00edsmos, Jes\u00fas nos env\u00eda, y nuestra respuesta no es hacernos los distra\u00eddos, arg\u00fcir que no tenemos medios o que la realidad nos sobrepasa. Nuestra respuesta repite el clamor de Jes\u00fas y acepta la gracia y la tarea de la unidad. (\u2026)<\/div>\n<div>La evangelizaci\u00f3n puede ser veh\u00edculo de unidad de aspiraciones, sensibilidades, ilusiones y hasta de ciertas utop\u00edas. Claro que s\u00ed; eso creemos y gritamos. \u00abMientras en el mundo, especialmente en algunos pa\u00edses, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos \u201cmutuamente a llevar las cargas\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El anhelo de unidad supone la dulce y confortadora alegr\u00eda de evangelizar, la convicci\u00f3n de tener un inmenso bien que comunicar, y que comunic\u00e1ndolo, se arraiga; y cualquier persona que haya vivido esta experiencia adquiere m\u00e1s sensibilidad para las necesidades de los dem\u00e1s. De ah\u00ed, la necesidad de luchar por la inclusi\u00f3n a todos los niveles, \u00a1luchar por la inclusi\u00f3n a todos los niveles! Evitando ego\u00edsmos, promoviendo la comunicaci\u00f3n y el di\u00e1logo, incentivando la colaboraci\u00f3n.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Hay que confiar el coraz\u00f3n al compa\u00f1ero de camino sin recelos, sin desconfianzas. \u00abConfiarse al otro es algo artesanal, porque la paz es algo artesanal\u00bb (ibid., 244), es impensable que brille la unidad si la mundanidad espiritual nos hace estar en guerra entre nosotros, en una b\u00fasqueda est\u00e9ril de poder, prestigio, placer o seguridad econ\u00f3mica. Y esto a costillas de los m\u00e1s pobres, de los m\u00e1s excluidos, de los m\u00e1s indefensos, de los que no pierden su dignidad pese a que se la golpean todos los d\u00edas.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Esta unidad es ya una acci\u00f3n misionera \u00abpara que el mundo crea\u00bb. La evangelizaci\u00f3n no consiste en hacer proselitismo, el proselitismo es una caricatura de la evangelizaci\u00f3n. Evangelizar es atraer con nuestro testimonio a los alejados, es acercarse humildemente a aquellos que se sienten lejos de Dios en la Iglesia, acercarse a los que se sienten juzgados y condenados a priori por los que se sienten perfectos y puros.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Acercarnos a los que son temerosos o a los indiferentes para decirles: \u00abEl Se\u00f1or tambi\u00e9n te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor\u00bb (ibid., 113). Porque nuestro Dios nos respeta hasta en nuestras bajezas y en nuestro pecado. Este llamamiento del Se\u00f1or con qu\u00e9 humildad y con qu\u00e9 respeto lo describe el texto del Apocalipsis: \u201cMir\u00e1, estoy a la puerta y llamo, si quer\u00e9s abrir&#8230;\u201d. No fuerza, no hace saltar la cerradura, simplemente, toca el timbre, golpea suavemente y espera \u00a1\u00e9se es nuestro Dios!<\/div>\n<div>La misi\u00f3n de la Iglesia, como sacramento de la salvaci\u00f3n, condice con su identidad como Pueblo en camino, con vocaci\u00f3n de incorporar en su marcha a todas las naciones de la tierra. Cuanto m\u00e1s intensa es la comuni\u00f3n entre nosotros, tanto m\u00e1s se ve favorecida la misi\u00f3n (cf. Juan Pablo II, Pastores gregis, 22).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Poner a la Iglesia en estado de misi\u00f3n nos pide recrear la comuni\u00f3n pues no se trata ya de una acci\u00f3n s\u00f3lo hacia afuera\u2026 nos misionamos tambi\u00e9n hacia adentro y misionamos hacia afuera manifest\u00e1ndonos como se manifiesta \u00abuna madre que sale al encuentro, como se manifiesta una casa acogedora, una escuela permanente de comuni\u00f3n misionera\u00bb.<\/div>\n<div>Este sue\u00f1o de Jes\u00fas es posible porque nos ha consagrado, por \u00abellos me consagro a m\u00ed mismo dice, para que ellos tambi\u00e9n sean consagrados en la verdad\u00bb (Jn 17,19). La vida espiritual del evangelizador nace de esta verdad tan honda, que no se confunde con algunos momentos religiosos que brindan cierto alivio; una espiritualidad quiz\u00e1s difusa.<\/div>\n<div>Jes\u00fas nos consagra para suscitar un encuentro con \u00c9l, persona a persona, un encuentro que alimenta el encuentro con los dem\u00e1s, el compromiso en el mundo y la pasi\u00f3n evangelizadora.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La intimidad de Dios, para nosotros incomprensible, se nos revela con im\u00e1genes que nos hablan de comuni\u00f3n, comunicaci\u00f3n, donaci\u00f3n, amor. Por eso la uni\u00f3n que pide Jes\u00fas no es uniformidad sino la \u00abmultiforme armon\u00eda que atrae\u00bb (ibid., 117). La inmensa riqueza de lo variado, de lo m\u00faltiple que alcanza la unidad cada vez que hacemos memoria de aquel Jueves Santo, nos aleja de tentaciones de propuestas unicistas m\u00e1s cercanas a dictaduras, a ideolog\u00edas, a sectarismos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La propuesta de Jes\u00fas, la propuesta de Jes\u00fas es concreta, es concreta, no es de idea. Es concreta: and\u00e1 y hac\u00e9 lo mismo, le dice a aquel que le pregunt\u00f3 \u00bfQui\u00e9n es tu pr\u00f3jimo? Despu\u00e9s de haber contado la par\u00e1bola del buen samaritano, and\u00e1 y hac\u00e9 lo mismo.<\/div>\n<div>Tampoco la propuesta de Jes\u00fas es un arreglo hecho a nuestra medida, en el que nosotros ponemos las condiciones, elegimos los integrantes y excluimos a los dem\u00e1s. Una religiosidad de \u00e9lite\u2026 Jes\u00fas reza para que formemos parte de una gran familia, en la que Dios es nuestro Padre, todos nosotros somos hermanos. Nadie es excluido y esto no se fundamenta en tener los mismos gustos, las mismas inquietudes, los mismos talentos. Somos hermanos porque, por amor, Dios nos ha creado y nos ha destinado, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos (cf. Ef 1,5).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Somos hermanos porque \u00abDios infundi\u00f3 en nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo, que clama \u00a1Abba!, \u00a1Padre!\u00bb (Ga 4,6). Somos hermanos porque, justificados por la sangre de Cristo Jes\u00fas (cf. Rm 5,9), hemos pasado de la muerte a la vida haci\u00e9ndonos \u00abcoherederos\u00bb de la promesa (cf. Ga 3,26-29; Rm 8, 17). Esa es la salvaci\u00f3n que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia: formar parte de un \u00abnosotros\u00bb que llega hasta el nosotros divino. (\u2026)<\/div>\n<div>Y qu\u00e9 lindo ser\u00eda que todos pudieran admirar c\u00f3mo nos cuidamos unos a otros. C\u00f3mo mutuamente nos damos aliento y c\u00f3mo nos acompa\u00f1amos. El don de s\u00ed es el que establece la relaci\u00f3n interpersonal que no se genera dando \u00abcosas\u00bb, sino d\u00e1ndose a s\u00ed mismo. En cualquier donaci\u00f3n se ofrece la propia persona. \u00abDarse\u00bb, darse, significa dejar actuar en s\u00ed mismo toda la potencia del amor que es Esp\u00edritu de Dios y as\u00ed dar paso a su fuerza creadora.<\/div>\n<div>Y darse a\u00fan en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles como aquel Jueves Santo de Jes\u00fas, donde \u00c9l sab\u00eda c\u00f3mo se tej\u00edan las traiciones y las intrigas pero se dio y se dio, se dio a nosotros mismos con su proyecto de salvaci\u00f3n. Don\u00e1ndose el hombre vuelve a encontrarse a s\u00ed mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como \u00c9l, dador de vida, hermano de Jes\u00fas, del cual da testimonio.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Eso es evangelizar, \u00e9sa es nuestra revoluci\u00f3n \u2013porque nuestra fe siempre es revolucionaria\u2013, \u00e9se es nuestro m\u00e1s profundo y constante grito\u201d. (Fuente: Newsva)<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/20150708_FranciscoEcuador2.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su homil?a del Papa Francisco en la Santa Misa por la Evangelizaci?n de los Pueblos, celebrada ayer en el Parque Bicentenario de Quito(Ecuador), el Santo Padre llam? a la unidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7855,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2403","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2403","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2403"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2403\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6815,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2403\/revisions\/6815"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7855"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}