{"id":2392,"date":"2015-06-30T11:51:15","date_gmt":"2015-06-30T11:51:15","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-03-11T09:12:12","modified_gmt":"2026-03-11T14:12:12","slug":"mons-richard-daniel-arzobispo-del-cusco-participo-de-la-eucaristoa-de-la-entrega-del-palio-en-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/2015\/06\/30\/mons-richard-daniel-arzobispo-del-cusco-participo-de-la-eucaristoa-de-la-entrega-del-palio-en-roma\/","title":{"rendered":"Mons. Richard Daniel, Arzobispo del Cusco, particip\u00f3 de la Eucarist\u00f3a de la entrega del Palio en Roma"},"content":{"rendered":"<div>Oraci\u00f3n, fe y testimonio de Cristo: llamada del Papa a los metropolitanos y obispos del mundo. Ense\u00f1en a rezar rezando, anuncien la fe creyendo, den testimonio con la vida: no se averg\u00fcencen del Nombre de Cristo y de su Cruz. \u00ab\u00a1Tambi\u00e9n ustedes sean \u00e1ngeles y mensajeros de caridad para los m\u00e1s necesitados!\u00bb<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>(RV).- Junto con el palio, el Papa Francisco quiso confiar a los 46 Arzobispos Metropolitanos, nombrados este a\u00f1o, una llamada a la oraci\u00f3n, a la fe y al testimonio.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Sin olvidar \u00ablas atroces, inhumanas e inexplicables persecuciones, que desgraciadamente perduran todav\u00eda hoy en muchas partes del mundo, a menudo bajo la mirada y el silencio de todos\u00bb, el Obispos de Roma quiso \u00abvenerar la valent\u00eda de los Ap\u00f3stoles y de la primera comunidad cristiana, la valent\u00eda para llevar adelante la obra de la evangelizaci\u00f3n, sin miedo a la muerte y al martirio, en el contexto social del imperio pagano; venerar su vida cristiana que, \u00a0para nosotros creyentes de hoy, constituye una fuerte llamada a la oraci\u00f3n, a la fe y al testimonio\u00bb.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El Papa Francisco, presidiendo la celebraci\u00f3n de la solemnidad de los santos Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, patronos principales de la Iglesia de Roma, destac\u00f3 en su homil\u00eda que el palio entregado a los Arzobispos Metropolitanos \u00abes un signo que representa a la oveja que el pastor lleva sobre sus hombros como Cristo, Buen Pastor\u00bb y es \u00absigno lit\u00fargico de la comuni\u00f3n que une a la Sede de Pedro y su Sucesor con los metropolitanos y, a trav\u00e9s de ellos, con los dem\u00e1s obispos del mundo\u00bb \u00a0(Benedicto XVI, \u00c1ngelus, 29 junio 2005).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El Santo Padre record\u00f3 \u00a0asimismo que \u00abla Iglesia los quiere hombres de oraci\u00f3n, maestros de oraci\u00f3n, que ense\u00f1en al pueblo que les ha sido confiado por el Se\u00f1or que la liberaci\u00f3n de toda cautividad es solamente obra de Dios y fruto de la oraci\u00f3n, que Dios, en el momento oportuno, env\u00eda a su \u00e1ngel para salvarnos de las muchas esclavitudes y de las innumerables cadenas mundanas\u00bb.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00abCu\u00e1ntas fuerzas, a lo largo de la historia, han intentado \u2013 y siguen intentando \u2013 acabar con la Iglesia, desde fuera y desde dentro, pero todas ellas pasan y la Iglesia sigue viva y fecunda\u00bb, se\u00f1al\u00f3 el Sucesor de Pedro e hizo hincapi\u00e9 en que la Iglesia es del Se\u00f1or.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Y recordando que \u00abla Iglesia los quiere hombres de fe, maestros de fe, que ense\u00f1en a los fieles a no tener miedo de los muchos Herodes que los afligen con persecuciones, con cruces de todo tipo\u00bb, reiter\u00f3 que \u00abning\u00fan Herodes es capaz de apagar la luz de la esperanza, de la fe y de la caridad de quien cree en Cristo\u00bb.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00abLa Iglesia los quiere hombres de testimonio\u00bb. \u00abNo hay testimonio sin una vida coherente. Hoy no se necesita tanto maestros, sino testigos valientes, convencidos y convincentes,testigos que no se averg\u00fcencen del Nombre de Cristo y de su Cruz, ni ante leones rugientes ni ante las potencias de este mundo, a ejemplo de Pedro y Pablo y de tantos otros testigos a lo largo de toda la historia de la Iglesia, testigos que, aun perteneciendo a diversas confesiones cristianas, han contribuido a manifestar y a hacer crecer el \u00fanico Cuerpo de Cristo\u00bb.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En este contexto, el Obispo de Roma destac\u00f3 con mucho agrado la presencia de la \u00abDelegaci\u00f3n del Patriarcado Ecum\u00e9nico de Constantinopla, enviada por el querido hermano Bartolom\u00e9 I\u00bb.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Homil\u00eda Completa del Papa:\u00a0<\/div>\n<div>La lectura tomada de los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos habla de la primera comunidad cristiana acosada por la persecuci\u00f3n. Una comunidad duramente perseguida por Herodes que \u00abhizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan\u00bb y \u00abdecidi\u00f3 detener a Pedro\u2026 Mand\u00f3 prenderlo y meterlo en la c\u00e1rcel\u00bb (12,2-4).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Sin embargo, no quisiera detenerme en las atroces, inhumanas e inexplicables persecuciones, que desgraciadamente perduran todav\u00eda hoy en muchas partes del mundo, a menudo bajo la mirada y el silencio de todos. En cambio, hoy quisiera venerar la valent\u00eda de los Ap\u00f3stoles y de la primera comunidad cristiana, la valent\u00eda para llevar adelante la obra de la evangelizaci\u00f3n, sin miedo a la muerte y al martirio, en el contexto social del imperio pagano; venerar su vida cristiana que para nosotros creyentes de hoy constituye una fuerte llamada a la oraci\u00f3n, a la fe y al testimonio.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Una llamada a la fe. En la segunda lectura, San Pablo escribe a Timoteo: \u00abPero el Se\u00f1or me ayud\u00f3 y me dio fuerzas para anunciar \u00edntegro el mensaje\u2026 \u00c9l me libr\u00f3 de la boca del le\u00f3n. El Se\u00f1or seguir\u00e1 libr\u00e1ndome de todo mal, me salvar\u00e1 y me llevar\u00e1 a su reino del cielo\u00bb (2 Tm 4,17-18). Dios no saca nunca a sus hijos del mundo o del mal, sino que les da fuerza para vencerlos. Solamente quien cree puede decir de verdad: \u00abEl Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta\u00bb (Sal 23,1).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La comunidad de Pedro y de Pablo nos ense\u00f1a que una Iglesia en oraci\u00f3n es una iglesia en pie, s\u00f3lida, en camino. Un cristiano que reza es un cristiano protegido, custodiado y sostenido, pero sobre todo no est\u00e1 solo.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Y sigue la primera lectura: \u00abEstaba Pedro durmiendo\u2026 Los centinelas hac\u00edan guardia a la puerta de la c\u00e1rcel. De repente, se present\u00f3 el \u00e1ngel del Se\u00f1or, y se ilumin\u00f3 la celda. Toc\u00f3 a Pedro en el hombro\u2026 Las cadenas se le cayeron de las manos\u00bb (Hch 12,6-7).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00bfPensamos en cu\u00e1ntas veces ha escuchado el Se\u00f1or nuestra oraci\u00f3n envi\u00e1ndonos un \u00c1ngel? Ese \u00c1ngel que inesperadamente nos sale al encuentro para sacarnos de situaciones complicadas, para arrancarnos del poder de la muerte y del maligno, para indicarnos el camino cuando nos extraviamos, para volver a encender en nosotros la llama de la esperanza, para hacernos una caricia, para consolar nuestro coraz\u00f3n destrozado, para despertarnos del sue\u00f1o existencial, o simplemente para decirnos: \u00abNo est\u00e1s solo\u00bb.<\/div>\n<div>\u00a1Cu\u00e1ntos \u00e1ngeles pone el Se\u00f1or en nuestro camino! Pero nosotros, por miedo, incredulidad o incluso por euforia, los dejamos fuera, como le sucedi\u00f3 a Pedro cuando llam\u00f3 a la puerta de una casa y una sirvienta llamada Rosa, al reconocer su voz, se alegr\u00f3 tanto, que no le abri\u00f3 la puerta (cf. Hch 12,13-14).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Ninguna comunidad cristiana puede ir adelante sin el apoyo de la oraci\u00f3n perseverante, la oraci\u00f3n que es el encuentro con Dios, con Dios que nunca falla, con Dios fiel a su palabra, con Dios que no abandona a sus hijos. Jes\u00fas se preguntaba: \u00abDios, \u00bfno har\u00e1 justicia a sus elegidos que le gritan d\u00eda y noche?\u00bb (Lc 18,7). En la oraci\u00f3n, el creyente expresa su fe, su confianza, y Dios expresa su cercan\u00eda, tambi\u00e9n mediante el don de los \u00c1ngeles, sus mensajeros.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Una llamada a la fe. En la segunda lectura, San Pablo escribe a Timoteo: \u00abPero el Se\u00f1or me ayud\u00f3 y me dio fuerzas para anunciar \u00edntegro el mensaje\u2026 \u00c9l me libr\u00f3 de la boca del le\u00f3n. El Se\u00f1or seguir\u00e1 libr\u00e1ndome de todo mal, me salvar\u00e1 y me llevar\u00e1 a su reino del cielo\u00bb (2 Tm 4,17-18). Dios no saca nunca a sus hijos del mundo o del mal, sino que les da fuerza para vencerlos. Solamente quien cree puede decir de verdad: \u00abEl Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta\u00bb (Sal 23,1).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Cu\u00e1ntas fuerzas, a lo largo de la historia, han intentado \u2013y siguen intentando\u2013 acabar con la Iglesia, desde fuera y desde dentro, pero todas ellas pasan y la Iglesia sigue viva y fecunda, inexplicablemente a salvo para que, como dice san Pablo, pueda aclamar: \u00abA \u00c9l la gloria por los siglos de los siglos\u00bb (2 Tm 4,18).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Todo pasa, solo Dios permanece. Han pasado reinos, pueblos, culturas, naciones, ideolog\u00edas, potencias, pero la Iglesia, fundada sobre Cristo, a trav\u00e9s de tantas tempestades y a pesar de nuestros muchos pecados, permanece fiel al dep\u00f3sito de la fe en el servicio, porque la Iglesia no es de los Papas, de los obispos, de los sacerdotes y tampoco de los fieles, es exclusivamente de Cristo. Solo quien vive en Cristo promueve y defiende a la Iglesia con la santidad de vida, a ejemplo de Pedro y Pablo.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los creyentes en el nombre de Cristo han resucitado a muertos, han curado enfermos, han amado a sus perseguidores, han demostrado que no existe fuerza capaz de derrotar a quien tiene la fuerza de la fe.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Una llamada al testimonio. Pedro y Pablo, como todos los Ap\u00f3stoles de Cristo que en su vida terrena han hecho fecunda a la Iglesia con su sangre, han bebido el c\u00e1liz del Se\u00f1or, y se han hecho amigos de Dios.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Pablo, con un tono conmovedor, escribe a Timoteo: \u00ab Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Se\u00f1or, juez justo, me premiar\u00e1 en aquel d\u00eda; y no s\u00f3lo a m\u00ed, sino a todos los que tienen amor a su venida\u00bb (2 Tm 4,6-8).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Una Iglesia o un cristiano sin testimonio es est\u00e9ril, un muerto que cree estar vivo, un \u00e1rbol seco que no da fruto, un pozo seco que no tiene agua. La Iglesia ha vencido al mal gracias al testimonio valiente, concreto y humilde de sus hijos. Ha vencido al mal gracias a la proclamaci\u00f3n convencida de Pedro: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios vivo\u00bb, y a la promesa eterna de Jes\u00fas (cf. Mt 16,13-18).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Queridos Arzobispos, el palio que hoy reciben es un signo que representa la oveja que el pastor lleva sobre sus hombros como Cristo, Buen Pastor, y por tanto es un s\u00edmbolo de tarea pastoral de ustedes, es un \u00absigno lit\u00fargico de la comuni\u00f3n que une a la Sede de Pedro y su Sucesor con los metropolitanos y, a trav\u00e9s de ellos, con los dem\u00e1s obispos del mundo\u00bb \u00a0(Benedicto XVI, \u00c1ngelus, 29 junio 2005).<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Hoy, junto con el palio, quisiera confiarles esta llamada a la oraci\u00f3n, a la fe y al testimonio.<\/div>\n<div>La Iglesia los quiere hombres de oraci\u00f3n, maestros de oraci\u00f3n, que ense\u00f1en al pueblo que les ha sido confiado por el Se\u00f1or que la liberaci\u00f3n de toda cautividad es solamente obra de Dios y fruto de la oraci\u00f3n, que Dios, en el momento oportuno, env\u00eda a su \u00e1ngel para salvarnos de las muchas esclavitudes y de las innumerables cadenas mundanas. Tambi\u00e9n ustedes sean \u00e1ngeles y mensajeros de caridad para los m\u00e1s necesitados.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La Iglesia los quiere hombres de fe, maestros de fe, que ense\u00f1en a los fieles a no tener miedo de los muchos Herodes que los afligen con persecuciones, con cruces de todo tipo. Ning\u00fan Herodes es capaz de apagar la luz de la esperanza, de la fe y de la caridad de quien cree en Cristo.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La Iglesia los quiere hombres de testimonio. Dec\u00eda san Francisco a sus hermanos: Prediquen siempre el Evangelio y, si fuera necesario, tambi\u00e9n con las palabras (cf. Fuentes franciscanas, 43). No hay testimonio sin una vida coherente. Hoy no se necesita tanto maestros, sino testigos valientes, convencidos y convincentes, testigos que no se averg\u00fcencen del Nombre de Cristo y de su Cruz, ni ante leones rugientes ni ante las potencias de este mundo, a ejemplo de Pedro y Pablo y de tantos otros testigos a lo largo de toda la historia de la Iglesia, testigos que, aun perteneciendo a diversas confesiones cristianas, han contribuido a manifestar y a hacer crecer el \u00fanico Cuerpo de Cristo. Y Esto me complace subrayarlo en la presencia \u2013 que siempre acogemos con mucho agrado \u2013 de la Delegaci\u00f3n del Patriarcado Ecum\u00e9nico de Constantinopla, enviada por el querido hermano Bartolom\u00e9 I.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Es muy sencillo: porque el testimonio m\u00e1s eficaz y m\u00e1s aut\u00e9ntico consiste en no contradecir con el comportamiento y con la vida lo que se predica con la palabra y lo que se ense\u00f1a a los otros.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Queridos hermanos, ense\u00f1en a rezar rezando, anuncien la fe creyendo, den testimonio con la vida.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>(from Vatican Radio)<\/div>\n<div>Publicado el 29 Junio 2015<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/Richard Daniel.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Oraci\u00f3n, fe y testimonio de Cristo: llamada del Papa a los metropolitanos y obispos del mundo. 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