{"id":2196,"date":"2015-02-12T09:44:54","date_gmt":"2015-02-12T09:44:54","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-03-11T09:12:15","modified_gmt":"2026-03-11T14:12:15","slug":"pobreza-la-realidad-detros-de-los-datos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/2015\/02\/12\/pobreza-la-realidad-detros-de-los-datos\/","title":{"rendered":"Pobreza: La realidad detr\u00f3s de los datos"},"content":{"rendered":"<p>En 2014, por cuarto a\u00f1o consecutivo, la tasa de crecimiento de Latinoam\u00e9rica y el Caribe, aunque todav\u00eda positiva, ha sido inferior a la del a\u00f1o precedente: apenas un 1.2% frente al 2.8% del a\u00f1o 2013.<\/p>\n<p>El precio de las materias primas no energ\u00e9ticas \u2013 soja, cobre, hierro\u2026 \u2013 ha ca\u00eddo en promedio un 7.5% y lo har\u00e1 al menos en otro 10% en 2015, mientras que el precio del petr\u00f3leo acumular\u00e1 una rebaja del 50%. Las innovaciones tecnol\u00f3gicas y su impacto sobre la oferta est\u00e1 en buena medida detr\u00e1s del fin del superciclo de materias primas, \u00a0pero la falta de demanda tambi\u00e9n cuenta, y lo que est\u00e1 ocurriendo en China, una econom\u00eda a la que por primera vez en 24 a\u00f1os el FMI anticipa un crecimiento en 2015 por debajo del 7%, no ayuda mucho. Para acabar de arreglarlo, la consolidaci\u00f3n de la recuperaci\u00f3n de Estados Unidos hace cada vez m\u00e1s cercano el momento en el que la Fed subir\u00e1 los tipos de inter\u00e9s y el mundo tenga que enfrentarse a in\u00e9ditas combinaciones de liquidez, rentabilidad y riesgo.<\/p>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Dado que hist\u00f3ricamente a Latinoam\u00e9rica s\u00f3lo le suele ir bien cuando el mundo crece, \u00a0los precios de las materias primas est\u00e1n altos, los tipos de inter\u00e9s mundiales bajos y la tolerancia al riesgo es elevada, es casi inevitable que a muchos se les est\u00e9 ocurriendo \u00a0que es una buena idea declarar solemnemente que la fiesta se ha acabado.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00bfY qu\u00e9 mejor forma de anunciarlo que anticipar el fin de la reducci\u00f3n de la pobreza? En cierta medida este es el mensaje central de la CEPAL en su reciente Panorama Social de Am\u00e9rica Latina. \u00a0All\u00ed se anticipa que desde 2012 el porcentaje de latinoamericanos y caribe\u00f1os que viven por debajo del umbral de pobreza ha permanecido constante en el 28.1% de la poblaci\u00f3n \u2013 unos 167 millones de personas -, mientras que los que viven en condiciones de extrema pobreza han aumentado en alrededor de 5 millones hasta afectar al \u00a012% de la poblaci\u00f3n.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El mensaje es contundente, aparentemente muy preciso y probablemente correcto\u2026 aunque se base en datos provisionales de 2013 y en proyecciones para 2014. Y esto no es un detalle t\u00e9cnico, sino algo m\u00e1s de fondo: la pobreza no es como el IPC o el crecimiento del PIB que se miden de forma casi instant\u00e1nea porque lo que se quiere medir es inequ\u00edvoco \u00a0y proporciona a los Gobiernos, mercados y prensa de la br\u00fajula macroecon\u00f3mica sin la que aparentemente no sabr\u00edan qu\u00e9 hacer, qu\u00e9 intercambiar o de qu\u00e9 hablar. No es el caso de la pobreza. Contrariamente a lo que Tolstoi escribi\u00f3, no todas las familias pobres lo son de la misma manera.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La pobreza es un fen\u00f3meno multidimensional y dif\u00edcil de medir con rigor. Precisamente una de las contribuciones m\u00e1s interesantes de la publicaci\u00f3n de la Cepal es el cap\u00edtulo que dedica a presentar su \u00edndice sint\u00e9tico de pobreza en base a cinco dimensiones del problema: las dificultades de acceso a la vivienda, a los servicios b\u00e1sicos, a la educaci\u00f3n, al empleo o a la protecci\u00f3n social, y, finalmente, un indicador de nivel de ingreso monetario completado con una medici\u00f3n de la propiedad de algunos bienes de consumo duradero.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los resultados son consistentes con las mediciones m\u00e1s tradicionales a las que antes hicimos referencia.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Tambi\u00e9n con este indicador se estima que en 2012 la situaci\u00f3n hab\u00eda mejorado ya que ahora \u201cs\u00f3lo\u201d el 28% de la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n \u2013 10 puntos porcentuales menos que en 2005 \u2013 est\u00e1 por debajo del umbral de pobreza monetario y tiene carencias en al menos otras dos dimensiones. Muy esclarecedor es que las carencias no monetarias que m\u00e1s aportan a la \u00a0pobreza sean la insuficiencia educativa de los adultos, la falta de empleo, protecci\u00f3n social o saneamiento y, en menor medida, el hacinamiento, la falta de acceso a la energ\u00eda y la carencia de bienes duraderos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>A quien haya viajado por Latinoam\u00e9rica tampoco le sorprender\u00e1 que el lugar donde se vive cambia la prevalencia e intensidad de lo que \u00a0significa ser pobre: en Centroam\u00e9rica y Bolivia entre el 80% y el 90% de la poblaci\u00f3n rural sufre carencias en alguna de las dimensiones, y \u00a0solo en dos pa\u00edses \u00a0\u2013 Chile y Costa Rica \u2013 la ca\u00edda de la pobreza rural ha sido mayor que la que se experiment\u00f3 en las ciudades.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El problema no es solo la existencia de pobreza, sino del tipo de pobreza que prevalece y en donde vive el que la padece, porque de estas y otras caracter\u00edsticas \u2013 m\u00e1s que de las buenas intenciones \u2013 depender\u00e1 la efectividad y los costes de las pol\u00edticas p\u00fablicas y privadas que se dise\u00f1en para erradicarla.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La complejidad del fen\u00f3meno casa mal con los an\u00e1lisis de brocha gorda que sin pesta\u00f1ear anuncian que ineluctablemente ante la ralentizaci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico la pobreza volver\u00e1 a crecer. Si no se hace nada, es probable que ese sea el resultado. Pero la pregunta relevante es si hoy es social, pol\u00edtica, econ\u00f3mica, institucional o moralmente posible no hacer nada. Mi percepci\u00f3n es que no. Que sabemos ya tanto de todas las dimensiones del tema que no hacer nada es demasiado arriesgado.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El \u00a0BID, el Banco Mundial, la Cepal, el PNUD, y m\u00e1s recientemente hasta en el mism\u00edsimo FMI, han producido evidencia rigurosa que, con las discrepancias habituales en las ciencia sociales, apuntan a que alrededor del 60% de la reducci\u00f3n de la pobreza en la regi\u00f3n se explica por el crecimiento econ\u00f3mico \u2013 en especial, por el aumento de los ingresos salariales \u2013 y el 40% restante por la reducci\u00f3n de los niveles de desigualdad que, en particular, han generado las pol\u00edticas p\u00fablicas asociadas a los esquemas de transferencias condicionadas y a los sistemas de pensiones contributivos y no contributivos. Siempre supimos que el crecimiento deb\u00eda reducir la pobreza, pero ahora adem\u00e1s sabemos que se puede lograr el mismo resultado reduciendo la desigualdad. No es un dato menor, ya que sobre \u00e9l se pueden asentar dos razones para rechazar el pesimismo de la inteligencia.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La primera, la tradicional: que no hay raz\u00f3n alguna que impida a los pa\u00edses de la regi\u00f3n priorizar el crecimiento de la productividad para retornar, incluso en un entorno internacional hostil o menos amigable, a tasas de crecimiento por encima del 3.5%. Crecer por debajo del 2% de forma tendencial no es una maldici\u00f3n inevitable, sino el reflejo de la incapacidad de lograr los consensos pol\u00edticos y conceptuales necesarios para embarcarse en las reformas pro-crecimiento de la productividad. En el BID hemos estimado que si se eliminase en 10 a\u00f1os el gap de productividad de la regi\u00f3n, el crecimiento anual \u00a0de la economia representativa de la regi\u00f3n aumentar\u00eda en 2.8 puntos porcentuales.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La segunda raz\u00f3n, m\u00e1s novedosa, es que no resulta obvio que en caso de verse obligadas a ajustar el gasto p\u00fablico, las democracias de la regi\u00f3n esta vez vayan a priorizar los recortes de gasto social. Las clases medias emergente han ocupado un espacio electoral nada despreciable y sabemos muy poco de su tolerancia ante ajustes como los que se produjeron en los anos 80s y 90s. Menos a\u00fan sabemos de la capacidad de respuesta del 30% de los ciudadanos que son clase media vulnerable, o la de los j\u00f3venes que est\u00e1n viendo como el Premium a su mejor educaci\u00f3n se reduce y no les libra de la amenaza del desempleo o de salarios precarios. Y todav\u00eda menos, aunque la Historia de Europa y de la propia Latinoam\u00e9rica en el Siglo XX \u00a0no sea nada tranquilizadora, sobre c\u00f3mo responde la clase media consolidada ante la \u201c\u2019escalada\u201d de demandas de bienes p\u00fablicos por parte de los nuevos y empoderados agentes sociales.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Muchas preguntas quedan por responder. Dif\u00edcil est\u00e1\u2026 pero como dice la canci\u00f3n que sonaba en Holsten mientras Tony Soprano esperaba a su familia: no deje de creer en ello.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Con informaci\u00f3n de El Pa\u00eds: \u00a8La realidad detr\u00e1s de los datos\u00a8\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/pobreza.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2014, por cuarto a?o consecutivo, la tasa de crecimiento de Latinoam?rica y el Caribe, aunque todav?a positiva, ha sido inferior a la del a?o precedente: apenas un 1.2% frente al 2.8% del a?o 2013.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8045,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2196","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2196"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2196\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7022,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2196\/revisions\/7022"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}