{"id":1594,"date":"2013-12-12T14:03:24","date_gmt":"2013-12-12T14:03:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-03-11T09:12:26","modified_gmt":"2026-03-11T14:12:26","slug":"mensaje-del-papa-francisco-para-la-celebracion-de-la-xlvii-jornada-mundial-de-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/2013\/12\/12\/mensaje-del-papa-francisco-para-la-celebracion-de-la-xlvii-jornada-mundial-de-la-paz\/","title":{"rendered":"Mensaje del Papa Francisco para la celebraci\u00f3n de la XLVII Jornada Mundial de la Paz"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align: center; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><b><span style=\"mso-ascii-font-family:Calibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;\nmso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";mso-hansi-font-family:Calibri;\nmso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:Tahoma;color:#663300;\nmso-fareast-language:ES-PE\">LA FRATERNIDAD, FUNDAMENTO Y CAMINO PARA LA PAZ<\/span><\/b><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">1. En este mi primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, quisiera desear a todos, a las personas y a los pueblos, una vida llena de alegr\u00eda y de esperanza. El coraz\u00f3n de todo hombre y de toda mujer alberga en su interior el deseo de una vida plena, de la que forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comuni\u00f3n con los otros, en los que encontramos no enemigos o contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">De hecho, la fraternidad es una dimensi\u00f3n esencial del hombre, que es un ser relacional. La viva conciencia de este car\u00e1cter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcci\u00f3n de una sociedad justa, de una paz estable y duradera. Y es necesario recordar que normalmente la fraternidad se empieza a aprender en el seno de la familia, sobre todo gracias a las responsabilidades complementarias de cada uno de sus miembros, en particular del padre y de la madre. La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es tambi\u00e9n el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocaci\u00f3n, deber\u00eda contagiar al mundo con su amor.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">El n\u00famero cada vez mayor de interdependencias y de comunicaciones que se entrecruzan en nuestro planeta hace m\u00e1s palpable la conciencia de que todas las naciones de la tierra forman una unidad y comparten un destino com\u00fan. En los dinamismos de la historia, a pesar de la diversidad de etnias, sociedades y culturas, vemos sembrada la vocaci\u00f3n de formar una comunidad compuesta de hermanos que se acogen rec\u00edprocamente y se preocupan los unos de los otros. Sin embargo, a menudo los hechos, en un mundo caracterizado por la \u201cglobalizaci\u00f3n de la indiferencia\u201d, que poco a poco nos \u201chabit\u00faa\u201d al sufrimiento del otro, cerr\u00e1ndonos en nosotros mismos, contradicen y desmienten esa vocaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">En muchas partes del mundo, continuamente se lesionan gravemente los derechos humanos fundamentales, sobre todo el derecho a la vida y a la libertad religiosa. El tr\u00e1gico fen\u00f3meno de la trata de seres humanos, con cuya vida y desesperaci\u00f3n especulan personas sin escr\u00fapulos, representa un ejemplo inquietante. A las guerras hechas de enfrentamientos armados se suman otras guerras menos visibles, pero no menos crueles, que se combaten en el campo econ\u00f3mico y financiero con medios igualmente destructivos de vidas, de familias, de empresas.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">La globalizaci\u00f3n, como ha afirmado Benedicto XVI, nos acerca a los dem\u00e1s, pero no nos hace hermanos<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn1\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[1]<\/span><\/a>.\u00a0Adem\u00e1s, las numerosas situaciones de desigualdad, de pobreza y de injusticia revelan no s\u00f3lo una profunda falta de fraternidad, sino tambi\u00e9n la ausencia de una cultura de la solidaridad. Las nuevas ideolog\u00edas, caracterizadas por un difuso individualismo, egocentrismo y consumismo materialista, debilitan los lazos sociales, fomentando esa mentalidad del \u201cdescarte\u201d, que lleva al desprecio y al abandono de los m\u00e1s d\u00e9biles, de cuantos son considerados \u201cin\u00fatiles\u201d. As\u00ed la convivencia humana se parece cada vez m\u00e1s a un mero\u00a0<i>do ut des\u00a0<\/i>pragm\u00e1tico y ego\u00edsta.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Al mismo tiempo, es claro que tampoco las \u00e9ticas contempor\u00e1neas son capaces de generar v\u00ednculos aut\u00e9nticos de fraternidad, ya que una fraternidad privada de la referencia a un Padre com\u00fan, como fundamento \u00faltimo, no logra subsistir<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn2\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[2]<\/span><\/a>.\u00a0Una verdadera fraternidad entre los hombres supone y requiere una paternidad trascendente. A partir del reconocimiento de esta paternidad, se consolida la fraternidad entre los hombres, es decir, ese hacerse \u00abpr\u00f3jimo\u00bb que se preocupa por el otro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb\u00a0<\/i>(Gn<i>4,9)<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">2. Para comprender mejor esta vocaci\u00f3n del hombre a la fraternidad, para conocer m\u00e1s adecuadamente los obst\u00e1culos que se interponen en su realizaci\u00f3n y descubrir los caminos para superarlos, es fundamental dejarse guiar por el conocimiento del designio de Dios, que nos presenta luminosamente la Sagrada Escritura.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Seg\u00fan el relato de los or\u00edgenes, todos los hombres proceden de unos padres comunes, de Ad\u00e1n y Eva, pareja creada por Dios a su imagen y semejanza (cf.\u00a0<i>Gn<\/i>\u00a01,26), de los cuales nacen Ca\u00edn y Abel. En la historia de la primera familia leemos la g\u00e9nesis de la sociedad, la evoluci\u00f3n de las relaciones entre las personas y los pueblos.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Abel es pastor, Ca\u00edn es labrador. Su identidad profunda y, a la vez, su vocaci\u00f3n, es\u00a0<i>ser hermanos<\/i>, en la diversidad de su actividad y cultura, de su modo de relacionarse con Dios y con la creaci\u00f3n. Pero el asesinato de Abel por parte de Ca\u00edn deja constancia tr\u00e1gicamente del rechazo radical de la vocaci\u00f3n a ser hermanos. Su historia (cf.\u00a0<i>Gn<\/i>\u00a04,1-16) pone en evidencia la dificultad de la tarea a la que est\u00e1n llamados todos los hombres, vivir unidos, preocup\u00e1ndose los unos de los otros. Ca\u00edn, al no aceptar la predilecci\u00f3n de Dios por Abel, que le ofrec\u00eda lo mejor de su reba\u00f1o \u2013\u00abel Se\u00f1or se fij\u00f3 en Abel y en su ofrenda, pero no se fij\u00f3 en Ca\u00edn ni en su ofrenda\u00bb (<i>Gn<\/i>\u00a04,4-5)\u2013, mata a Abel por envidia. De esta manera, se niega a reconocerlo como hermano, a relacionarse positivamente con \u00e9l, a vivir ante Dios asumiendo sus responsabilidades de cuidar y proteger al otro. A la pregunta \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb, con la que Dios interpela a Ca\u00edn pidi\u00e9ndole cuentas por lo que ha hecho, \u00e9l responde: \u00abNo lo s\u00e9; \u00bfacaso soy yo el guardi\u00e1n de mi hermano?\u00bb (<i>Gn<\/i>4,9). Despu\u00e9s \u2013nos dice el G\u00e9nesis\u2013\u00abCa\u00edn sali\u00f3 de la presencia del Se\u00f1or\u00bb (4,16).<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Hemos de preguntarnos por los motivos profundos que han llevado a Ca\u00edn a dejar de lado el v\u00ednculo de fraternidad y, junto con \u00e9l, el v\u00ednculo de reciprocidad y de comuni\u00f3n que lo un\u00eda a su hermano Abel. Dios mismo denuncia y recrimina a Ca\u00edn su connivencia con el mal: \u00abEl pecado acecha a la puerta\u00bb (<i>Gn<\/i>\u00a04,7). No obstante, Ca\u00edn no lucha contra el mal y decide igualmente alzar la mano \u00abcontra su hermano Abel\u00bb (<i>Gn<\/i>\u00a04,8), rechazando el proyecto de Dios. Frustra as\u00ed su vocaci\u00f3n originaria de ser hijo de Dios y a vivir la fraternidad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">El relato de Ca\u00edn y Abel nos ense\u00f1a que la humanidad lleva inscrita en s\u00ed una vocaci\u00f3n a la fraternidad, pero tambi\u00e9n la dram\u00e1tica posibilidad de su traici\u00f3n. Da testimonio de ello el ego\u00edsmo cotidiano, que est\u00e1 en el fondo de tantas guerras e injusticias: muchos hombres y mujeres mueren a manos de hermanos y hermanas que no saben reconocerse como tales, es decir, como seres hechos para la reciprocidad, para la comuni\u00f3n y para el don.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>\u00abY todos ustedes son hermanos\u00bb\u00a0<\/i>(Mt<i>\u00a023,8)<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">3. Surge espont\u00e1nea la pregunta: \u00bflos hombres y las mujeres de este mundo podr\u00e1n corresponder alguna vez plenamente al anhelo de fraternidad, que Dios Padre imprimi\u00f3 en ellos? \u00bfConseguir\u00e1n, s\u00f3lo con sus fuerzas, vencer la indiferencia, el ego\u00edsmo y el odio, y aceptar las leg\u00edtimas diferencias que caracterizan a los hermanos y hermanas?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Parafraseando sus palabras, podr\u00edamos sintetizar as\u00ed la respuesta que nos da el Se\u00f1or Jes\u00fas: Ya que hay un solo Padre, que es Dios, todos ustedes son hermanos (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a023,8-9). La fraternidad est\u00e1 enraizada en la paternidad de Dios. No se trata de una paternidad gen\u00e9rica, indiferenciada e hist\u00f3ricamente ineficaz, sino de un amor personal, puntual y extraordinariamente concreto de Dios por cada ser humano (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a06,25-30). Una paternidad, por tanto, que genera eficazmente fraternidad, porque el amor de Dios, cuando es acogido, se convierte en el agente m\u00e1s asombroso de transformaci\u00f3n de la existencia y de las relaciones con los otros, abriendo a los hombres a la solidaridad y a la reciprocidad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Sobre todo, la fraternidad humana ha sido regenerada\u00a0<i>en<\/i>\u00a0y\u00a0<i>por<\/i>\u00a0Jesucristo con su muerte y resurrecci\u00f3n. La cruz es el \u201clugar\u201d definitivo donde se\u00a0<i>funda<\/i>\u00a0la fraternidad, que los hombres no son capaces de generar por s\u00ed mismos. Jesucristo, que ha asumido la naturaleza humana para redimirla, amando al Padre hasta la muerte, y una muerte de cruz (cf.\u00a0<i>Flp<\/i>\u00a02,8), mediante su resurrecci\u00f3n nos constituye en<i>\u00a0humanidad nueva<\/i>, en total comuni\u00f3n con la voluntad de Dios, con su proyecto, que comprende la plena realizaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n a la fraternidad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Jes\u00fas asume desde el principio el proyecto de Dios, concedi\u00e9ndole el primado sobre todas las cosas. Pero Cristo, con su abandono a la muerte por amor al Padre, se convierte en\u00a0<i>principio nuevo\u00a0<\/i>y<i>\u00a0definitivo\u00a0<\/i>para todos nosotros, llamados a reconocernos hermanos en \u00c9l,<i>\u00a0hijos\u00a0<\/i>del mismo Padre. \u00c9l es la misma Alianza, el lugar personal de la reconciliaci\u00f3n del hombre con Dios y de los hermanos entre s\u00ed. En la muerte en cruz de Jes\u00fas tambi\u00e9n queda superada la\u00a0<i>separaci\u00f3n<\/i>entre pueblos, entre el pueblo de la Alianza y el pueblo de los Gentiles, privado de esperanza porque hasta aquel momento era ajeno a los pactos de la Promesa. Como leemos en la Carta a los Efesios, Jesucristo reconcilia en s\u00ed a todos los hombres. \u00c9l\u00a0<i>es<\/i>\u00a0la paz, porque de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando el muro de separaci\u00f3n que los divid\u00eda, la enemistad. \u00c9l ha creado en s\u00ed mismo un solo pueblo, un solo hombre nuevo, una sola humanidad (cf. 2,14-16).<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Quien acepta la vida de Cristo y vive en \u00c9l reconoce a Dios como Padre y se entrega totalmente a \u00c9l, am\u00e1ndolo sobre todas las cosas. El hombre reconciliado ve en Dios al Padre de todos y, en consecuencia, siente el llamado a vivir una fraternidad abierta a todos. En Cristo, el otro es aceptado y amado como hijo o hija de Dios, como hermano o hermana, no como un extra\u00f1o, y menos a\u00fan como un contrincante o un enemigo. En la familia de Dios, donde todos son hijos de un mismo Padre, y todos est\u00e1n injertados en Cristo,\u00a0<i>hijos en el Hijo,<\/i>\u00a0no hay \u201cvidas descartables\u201d. Todos gozan de igual e intangible dignidad. Todos son amados por Dios, todos han sido rescatados por la sangre de Cristo, muerto en cruz y resucitado por cada uno. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la que no podemos quedarnos indiferentes ante la suerte de los hermanos.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>La fraternidad, fundamento y camino para la paz<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">4. Teniendo en cuenta todo esto, es f\u00e1cil comprender que la fraternidad es\u00a0<i>fundamento<\/i>\u00a0y\u00a0<i>camino<\/i>\u00a0para la paz. Las Enc\u00edclicas sociales de mis Predecesores aportan una valiosa ayuda en este sentido. Bastar\u00eda recuperar las definiciones de paz de la\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Populorum progressio<\/span><\/a><\/i>\u00a0de Pablo VI o de la\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Sollicitudo rei socialis<\/span><\/a><\/i>\u00a0de Juan Pablo II. En la primera, encontramos que el desarrollo integral de los pueblos es el nuevo nombre de la paz<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn3\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[3]<\/span><\/a>.\u00a0En la segunda, que la paz es<i>opus solidaritatis<\/i><a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn4\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[4]<\/span><\/a>.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Pablo VI afirma que no s\u00f3lo entre las personas, sino tambi\u00e9n entre las naciones, debe reinar un esp\u00edritu de fraternidad. Y explica: \u00abEn esta comprensi\u00f3n y amistad mutuas, en esta comuni\u00f3n sagrada, debemos [\u2026] actuar a una para edificar el porvenir com\u00fan de la humanidad\u00bb<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn5\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[5]<\/span><\/a>.\u00a0Este deber concierne en primer lugar a los m\u00e1s favorecidos. Sus obligaciones hunden sus ra\u00edces en la fraternidad humana y sobrenatural, y se presentan bajo un triple aspecto: el<i>deber de solidaridad,\u00a0<\/i>que exige que las naciones ricas ayuden a los pa\u00edses menos desarrollados; el<i>\u00a0deber de justicia social,<\/i>\u00a0que requiere el cumplimiento en t\u00e9rminos m\u00e1s correctos de las relaciones defectuosas entre pueblos fuertes y pueblos d\u00e9biles; el<i>\u00a0deber de caridad universal,<\/i>\u00a0que implica la promoci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano para todos, en donde todos tengan algo que dar y recibir, sin que el progreso de unos sea un obst\u00e1culo para el desarrollo de los otros<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn6\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[6]<\/span><\/a>.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Asimismo, si se considera la paz como\u00a0<i>opus solidaritatis<\/i>, no se puede soslayar que la fraternidad es su principal fundamento. La paz \u2013afirma Juan Pablo II\u2013 es un bien indivisible. O es de todos o no es de nadie. S\u00f3lo es posible alcanzarla realmente y gozar de ella, como mejor calidad de vida y como desarrollo m\u00e1s humano y sostenible, si se asume en la pr\u00e1ctica, por parte de todos, una \u00abdeterminaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse por el bien com\u00fan\u00bb<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn7\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[7]<\/span><\/a>. Lo cual implica no dejarse llevar por el \u00abaf\u00e1n de ganancia\u00bb o por la \u00absed de poder\u00bb. Es necesario estar dispuestos a \u00ab\u2018perderse\u2019 por el otro en lugar de explotarlo, y a \u2018servirlo\u2019en lugar de oprimirlo para el propio provecho. [\u2026] El \u2018otro\u2019 \u2013persona, pueblo o naci\u00f3n\u2013 no [puede ser considerado] como un instrumento cualquiera para explotar a bajo coste su capacidad de trabajo y resistencia f\u00edsica, abandon\u00e1ndolo cuando ya no sirve, sino como un \u2018semejante\u2019 nuestro, una \u2018ayuda\u2019\u00bb<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn8\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[8]<\/span><\/a>.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">La\u00a0<i>solidaridad cristiana\u00a0<\/i>entra\u00f1a que el pr\u00f3jimo sea amado no s\u00f3lo como \u00abun ser humano con sus derechos y su igualdad fundamental con todos\u00bb, sino como \u00abla\u00a0<i>imagen viva\u00a0<\/i>de Dios Padre, rescatada por la sangre de Jesucristo y puesta bajo la acci\u00f3n permanente del Esp\u00edritu Santo\u00bb<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn9\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[9]<\/span><\/a>, como un\u00a0<i>hermano<\/i>.\u00abEntonces la conciencia de la paternidad com\u00fan de Dios, de la hermandad de todos los hombres en Cristo, \u2018hijos en el Hijo\u2019, de la presencia y acci\u00f3n vivificadora del Esp\u00edritu Santo, conferir\u00e1 \u2013recuerda Juan Pablo II\u2013 a nuestra mirada sobre el mundo un\u00a0<i>nuevo criterio<\/i>para interpretarlo\u00bb<a name=\"_ftnref10\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn10\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[10]<\/span><\/a>,\u00a0para transformarlo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>La fraternidad, premisa para vencer la pobreza<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">5. En la\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Caritas in veritate<\/span><\/a>,<\/i>\u00a0mi Predecesor recordaba al mundo entero que la falta de fraternidad entre los pueblos y entre los hombres es una causa importante de la\u00a0<i>pobreza<\/i><a name=\"_ftnref11\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn11\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[11]<\/span><\/a>.\u00a0En muchas sociedades experimentamos una profunda<i>pobreza relacional<\/i>\u00a0debida a la carencia de s\u00f3lidas relaciones familiares y comunitarias. Asistimos con preocupaci\u00f3n al crecimiento de distintos tipos de descontento, de marginaci\u00f3n, de soledad y a variadas formas de dependencia patol\u00f3gica. Una pobreza como \u00e9sta s\u00f3lo puede ser superada redescubriendo y valorando las relaciones\u00a0<i>fraternas<\/i>\u00a0en el seno de las familias y de las comunidades, compartiendo las alegr\u00edas y los sufrimientos, las dificultades y los logros que forman parte de la vida de las personas.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Adem\u00e1s, si por una parte se da una reducci\u00f3n de la\u00a0<i>pobreza absoluta,<\/i>\u00a0por otra parte no podemos dejar de reconocer un grave aumento de la\u00a0<i>pobreza relativa,<\/i>\u00a0es decir, de las desigualdades entre personas y grupos que conviven en una determinada regi\u00f3n o en un determinado contexto hist\u00f3rico-cultural. En este sentido, se necesitan tambi\u00e9n pol\u00edticas eficaces que promuevan el principio de la\u00a0<i>fraternidad<\/i>, asegurando a las personas \u2013iguales en su dignidad y en sus derechos fundamentales\u2013 el acceso a los \u00abcapitales\u00bb, a los servicios, a los recursos educativos, sanitarios, tecnol\u00f3gicos, de modo que todos tengan la oportunidad de expresar y realizar su proyecto de vida, y puedan desarrollarse plenamente como personas.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Tambi\u00e9n se necesitan pol\u00edticas dirigidas a atenuar una excesiva desigualdad de la renta. No podemos olvidar la ense\u00f1anza de la Iglesia sobre la llamada<i>\u00a0hipoteca social<\/i>, seg\u00fan la cual, aunque es l\u00edcito, como dice Santo Tom\u00e1s de Aquino, e incluso necesario, \u00abque el hombre posea cosas propias\u00bb<a name=\"_ftnref12\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn12\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[12]<\/span><\/a>, en cuanto al uso, no las tiene \u00abcomo exclusivamente suyas, sino tambi\u00e9n como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a \u00e9l solamente, sino tambi\u00e9n a los dem\u00e1s\u00bb<a name=\"_ftnref13\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn13\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[13]<\/span><\/a>.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Finalmente, hay una forma m\u00e1s de promover la fraternidad \u2013y as\u00ed vencer la pobreza\u2013 que debe estar en el fondo de todas las dem\u00e1s. Es el desprendimiento de quien elige vivir estilos de vida sobrios y esenciales, de quien, compartiendo las propias riquezas, consigue as\u00ed experimentar la comuni\u00f3n fraterna con los otros. Esto es fundamental para seguir a Jesucristo y ser aut\u00e9nticamente cristianos. No se trata s\u00f3lo de personas consagradas que hacen profesi\u00f3n del voto de pobreza, sino tambi\u00e9n de muchas familias y ciudadanos responsables, que creen firmemente que la relaci\u00f3n fraterna con el pr\u00f3jimo constituye el bien m\u00e1s preciado.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>El redescubrimiento de la fraternidad en la econom\u00eda<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">6. Las graves crisis financieras y econ\u00f3micas \u2013que tienen su origen en el progresivo alejamiento del hombre de Dios y del pr\u00f3jimo, en la b\u00fasqueda insaciable de bienes materiales, por un lado, y en el empobrecimiento de las relaciones interpersonales y comunitarias, por otro\u2013 han llevado a muchos a buscar el bienestar, la felicidad y la seguridad en el consumo y la ganancia m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica de una econom\u00eda sana. Ya en 1979 Juan Pablo II advert\u00eda del \u00abpeligro real y perceptible de que, mientras avanza enormemente el dominio por parte del hombre sobre el mundo de las cosas, pierda los hilos esenciales de este dominio suyo, y de diversos modos su humanidad quede sometida a ese mundo, y \u00e9l mismo se haga objeto de m\u00faltiple manipulaci\u00f3n, aunque a veces no directamente perceptible, a trav\u00e9s de toda la organizaci\u00f3n de la vida comunitaria, a trav\u00e9s del sistema de producci\u00f3n, a trav\u00e9s de la presi\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social\u00bb<a name=\"_ftnref14\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn14\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[14]<\/span><\/a>.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">El hecho de que las crisis econ\u00f3micas se sucedan una detr\u00e1s de otra deber\u00eda llevarnos a las oportunas revisiones de los modelos de desarrollo econ\u00f3mico y a un cambio en los estilos de vida. La crisis actual, con graves consecuencias para la vida de las personas, puede ser, sin embargo, una ocasi\u00f3n propicia para recuperar las virtudes de la prudencia, de la templanza, de la justicia y de la fortaleza. Estas virtudes nos pueden ayudar a superar los momentos dif\u00edciles y a redescubrir los v\u00ednculos fraternos que nos unen unos a otros, con la profunda confianza de que el hombre tiene necesidad y es capaz de algo m\u00e1s que desarrollar al m\u00e1ximo su inter\u00e9s individual. Sobre todo, estas virtudes son necesarias para construir y mantener una sociedad a medida de la dignidad humana.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>La fraternidad extingue la guerra<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">7. Durante este \u00faltimo a\u00f1o, muchos de nuestros hermanos y hermanas han sufrido la experiencia denigrante de la guerra, que constituye una grave y profunda herida infligida a la fraternidad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Muchos son los conflictos armados que se producen en medio de la indiferencia general. A todos cuantos viven en tierras donde las armas imponen terror y destrucci\u00f3n, les aseguro mi cercan\u00eda personal y la de toda la Iglesia. \u00c9sta tiene la misi\u00f3n de llevar la caridad de Cristo tambi\u00e9n a las v\u00edctimas inermes de las guerras olvidadas, mediante la oraci\u00f3n por la paz, el servicio a los heridos, a los que pasan hambre, a los desplazados, a los refugiados y a cuantos viven con miedo. Adem\u00e1s la Iglesia alza su voz para hacer llegar a los responsables el grito de dolor de esta humanidad sufriente y para hacer cesar, junto a las hostilidades, cualquier atropello o violaci\u00f3n de los derechos fundamentales del hombre<a name=\"_ftnref15\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn15\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[15]<\/span><\/a>.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Por este motivo, deseo dirigir una encarecida exhortaci\u00f3n a cuantos siembran violencia y muerte con las armas: Redescubran, en quien hoy consideran s\u00f3lo un enemigo al que exterminar, a su hermano y no alcen su mano contra \u00e9l. Renuncien a la v\u00eda de las armas y vayan al encuentro del otro con el di\u00e1logo, el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n para reconstruir a su alrededor la justicia, la confianza y la esperanza. \u00abEn esta perspectiva, parece claro que en la vida de los pueblos los conflictos armados constituyen siempre la deliberada negaci\u00f3n de toda posible concordia internacional, creando divisiones profundas y heridas lacerantes que requieren muchos a\u00f1os para cicatrizar. Las guerras constituyen el rechazo pr\u00e1ctico al compromiso por alcanzar esas grandes metas econ\u00f3micas y sociales que la comunidad internacional se ha fijado\u00bb<a name=\"_ftnref16\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn16\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[16]<\/span><\/a>.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Sin embargo, mientras haya una cantidad tan grande de armamentos en circulaci\u00f3n como hoy en d\u00eda, siempre se podr\u00e1n encontrar nuevos pretextos para iniciar las hostilidades. Por eso, hago m\u00edo el llamamiento de mis Predecesores a la no proliferaci\u00f3n de las armas y al desarme de parte de todos, comenzando por el desarme nuclear y qu\u00edmico.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">No podemos dejar de constatar que los acuerdos internacionales y las leyes nacionales, aunque son necesarias y altamente deseables, no son suficientes por s\u00ed solas para proteger a la humanidad del riesgo de los conflictos armados. Se necesita una conversi\u00f3n de los corazones que permita a cada uno reconocer en el otro un hermano del que preocuparse, con el que colaborar para construir una vida plena para todos. \u00c9ste es el esp\u00edritu que anima muchas iniciativas de la sociedad civil a favor de la paz, entre las que se encuentran las de las organizaciones religiosas. Espero que el empe\u00f1o cotidiano de todos siga dando fruto y que se pueda lograr tambi\u00e9n la efectiva aplicaci\u00f3n en el derecho internacional del derecho a la paz, como un derecho humano fundamental, pre-condici\u00f3n necesaria para el ejercicio de todos los otros derechos.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>La corrupci\u00f3n y el crimen organizado se oponen a la fraternidad<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">8. El horizonte de la fraternidad prev\u00e9 el desarrollo integral de todo hombre y mujer. Las justas ambiciones de una persona, sobre todo si es joven, no se pueden frustrar y ultrajar, no se puede defraudar la esperanza de poder realizarlas. Sin embargo, no podemos confundir la ambici\u00f3n con la prevaricaci\u00f3n. Al contrario, debemos competir en la estima mutua (cf.\u00a0<i>Rm<\/i>\u00a012,10). Tambi\u00e9n en las disputas, que constituyen un aspecto ineludible de la vida, es necesario recordar que somos hermanos y, por eso mismo, educar y educarse en no considerar al pr\u00f3jimo un enemigo o un adversario al que eliminar.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">La fraternidad genera paz social, porque crea un equilibrio entre libertad y justicia, entre responsabilidad personal y solidaridad, entre el bien de los individuos y el bien com\u00fan. Y una comunidad pol\u00edtica debe favorecer todo esto con trasparencia y responsabilidad. Los ciudadanos deben sentirse representados por los poderes p\u00fablicos sin menoscabo de su libertad. En cambio, a menudo, entre ciudadano e instituciones, se infiltran intereses de parte que deforman su relaci\u00f3n, propiciando la creaci\u00f3n de un clima perenne de conflicto.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Un aut\u00e9ntico esp\u00edritu de fraternidad vence el ego\u00edsmo individual que impide que las personas puedan vivir en libertad y armon\u00eda entre s\u00ed. Ese ego\u00edsmo se desarrolla socialmente tanto en las m\u00faltiples formas de corrupci\u00f3n, hoy tan capilarmente difundidas, como en la formaci\u00f3n de las organizaciones criminales, desde los grupos peque\u00f1os a aquellos que operan a escala global, que, minando profundamente la legalidad y la justicia, hieren el coraz\u00f3n de la dignidad de la persona. Estas organizaciones ofenden gravemente a Dios, perjudican a los hermanos y da\u00f1an a la creaci\u00f3n, m\u00e1s todav\u00eda cuando tienen connotaciones religiosas.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Pienso en el drama lacerante de la droga, con la que algunos se lucran despreciando las leyes morales y civiles, en la devastaci\u00f3n de los recursos naturales y en la contaminaci\u00f3n, en la tragedia de la explotaci\u00f3n laboral; pienso en el blanqueo il\u00edcito de dinero as\u00ed como en la especulaci\u00f3n financiera, que a menudo asume rasgos perjudiciales y demoledores para enteros sistemas econ\u00f3micos y sociales, exponiendo a la pobreza a millones de hombres y mujeres; pienso en la prostituci\u00f3n que cada d\u00eda cosecha v\u00edctimas inocentes, sobre todo entre los m\u00e1s j\u00f3venes, rob\u00e1ndoles el futuro; pienso en la abominable trata de seres humanos, en los delitos y abusos contra los menores, en la esclavitud que todav\u00eda difunde su horror en muchas partes del mundo, en la tragedia frecuentemente desatendida de los emigrantes con los que se especula indignamente en la ilegalidad. Juan XXIII escribi\u00f3 al respecto: \u00abUna sociedad que se apoye s\u00f3lo en la raz\u00f3n de la fuerza ha de calificarse de inhumana. En ella, efectivamente, los hombres se ven privados de su libertad, en vez de sentirse estimulados, por el contrario, al progreso de la vida y al propio perfeccionamiento\u00bb<a name=\"_ftnref17\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftn17\" title=\"\"><span style=\"color:#663300\">[17]<\/span><\/a>.\u00a0Sin embargo, el hombre se puede convertir y nunca se puede excluir la posibilidad de que cambie de vida. Me gustar\u00eda que esto fuese un mensaje de confianza para todos, tambi\u00e9n para aquellos que han cometido cr\u00edmenes atroces, porque Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (cf.\u00a0<i>Ez<\/i>\u00a018,23).<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">En el contexto amplio del car\u00e1cter social del hombre, por lo que se refiere al delito y a la pena, tambi\u00e9n hemos de pensar en las condiciones inhumanas de muchas c\u00e1rceles, donde el recluso a menudo queda reducido a un estado infrahumano y humillado en su dignidad humana, impedido tambi\u00e9n de cualquier voluntad y expresi\u00f3n de redenci\u00f3n. La Iglesia hace mucho en todos estos \u00e1mbitos, la mayor parte de las veces en silencio. Exhorto y animo a hacer cada vez m\u00e1s, con la esperanza de que dichas iniciativas, llevadas a cabo por muchos hombres y mujeres audaces, sean cada vez m\u00e1s apoyadas leal y honestamente tambi\u00e9n por los poderes civiles.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>La fraternidad ayuda a proteger y a cultivar la naturaleza<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">9. La familia humana ha recibido del Creador un don en com\u00fan: la naturaleza. La visi\u00f3n cristiana de la creaci\u00f3n conlleva un juicio positivo sobre la licitud de las intervenciones en la naturaleza para sacar provecho de ello, a condici\u00f3n de obrar responsablemente, es decir, acatando aquella \u201cgram\u00e1tica\u201d que est\u00e1 inscrita en ella y usando sabiamente los recursos en beneficio de todos, respetando la belleza, la finalidad y la utilidad de todos los seres vivos y su funci\u00f3n en el ecosistema. En definitiva, la naturaleza est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n, y nosotros estamos llamados a administrarla responsablemente. En cambio, a menudo nos dejamos llevar por la codicia, por la soberbia del dominar, del tener, del manipular, del explotar; no custodiamos la naturaleza, no la respetamos, no la consideramos un don gratuito que tenemos que cuidar y poner al servicio de los hermanos, tambi\u00e9n de las generaciones futuras.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">En particular, el\u00a0<i>sector agr\u00edcola<\/i>\u00a0es el sector primario de producci\u00f3n con la vocaci\u00f3n vital de cultivar y proteger los recursos naturales para alimentar a la humanidad. A este respecto, la persistente verg\u00fcenza del hambre en el mundo me lleva a compartir con ustedes la pregunta:\u00a0<i>\u00bfc\u00f3mo usamos los recursos de la tierra?\u00a0<\/i>Las sociedades actuales deber\u00edan reflexionar sobre la jerarqu\u00eda en las prioridades a las que se destina la producci\u00f3n. De hecho, es un deber de obligado cumplimiento que se utilicen los recursos de la tierra de modo que nadie pase hambre. Las iniciativas y las soluciones posibles son muchas y no se limitan al aumento de la producci\u00f3n. Es de sobra sabido que la producci\u00f3n actual es suficiente y, sin embargo, millones de personas sufren y mueren de hambre, y eso constituye un verdadero esc\u00e1ndalo. Es necesario encontrar los modos para que todos se puedan beneficiar de los frutos de la tierra, no s\u00f3lo para evitar que se ampl\u00ede la brecha entre quien m\u00e1s tiene y quien se tiene que conformar con las migajas, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, por una exigencia de justicia, de equidad y de respeto hacia el ser humano. En este sentido, quisiera recordar a todos el necesario<i>\u00a0destino universal de los bienes,<\/i>\u00a0que es uno de los principios clave de la doctrina social de la Iglesia. Respetar este principio es la condici\u00f3n esencial para posibilitar un efectivo y justo acceso a los bienes b\u00e1sicos y primarios que todo hombre necesita y a los que tiene derecho.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>Conclusi\u00f3n<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">10. La fraternidad tiene necesidad de ser descubierta, amada, experimentada, anunciada y testimoniada. Pero s\u00f3lo el amor dado por Dios nos permite acoger y vivir plenamente la fraternidad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">El necesario realismo de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda no puede reducirse a un tecnicismo privado de ideales, que ignora la dimensi\u00f3n trascendente del hombre. Cuando falta esta apertura a Dios, toda actividad humana se vuelve m\u00e1s pobre y las personas quedan reducidas a objetos de explotaci\u00f3n. S\u00f3lo si aceptan moverse en el amplio espacio asegurado por esta apertura a Aquel que ama a cada hombre y a cada mujer, la pol\u00edtica y la econom\u00eda conseguir\u00e1n estructurarse sobre la base de un aut\u00e9ntico esp\u00edritu de caridad fraterna y podr\u00e1n ser instrumento eficaz de desarrollo humano integral y de paz.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Los cristianos creemos que en la Iglesia somos miembros los unos de los otros, que todos nos necesitamos unos a otros, porque a cada uno de nosotros se nos ha dado una gracia seg\u00fan la medida del don de Cristo, para la utilidad com\u00fan (cf.<i>\u00a0Ef<\/i>\u00a04,7.25;<i>\u00a01 Co<\/i>\u00a012,7). Cristo ha venido al mundo para traernos la gracia divina, es decir, la posibilidad de participar en su vida. Esto lleva consigo tejer un entramado de relaciones fraternas, basadas en la reciprocidad, en el perd\u00f3n, en el don total de s\u00ed, seg\u00fan la amplitud y la profundidad del amor de Dios, ofrecido a la humanidad por Aquel que, crucificado y resucitado, atrae a todos a s\u00ed: \u00abLes doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros; como yo les he amado, \u00e1mense tambi\u00e9n entre ustedes. La se\u00f1al por la que conocer\u00e1n todos que son disc\u00edpulos m\u00edos ser\u00e1 que se aman unos a otros\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a013,34-35). \u00c9sta es la buena noticia que reclama de cada uno de nosotros un paso adelante, un ejercicio perenne de empat\u00eda, de escucha del sufrimiento y de la esperanza del otro, tambi\u00e9n del m\u00e1s alejado de m\u00ed, poni\u00e9ndonos en marcha por el camino exigente de aquel amor que se entrega y se gasta gratuitamente por el bien de cada hermano y hermana.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Cristo se dirige al hombre en su integridad y no desea que nadie se pierda. \u00abDios no mand\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00c9l\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a03,17). Lo hace sin forzar, sin obligar a nadie a abrirle las puertas de su coraz\u00f3n y de su mente. \u00abEl primero entre ustedes p\u00f3rtese como el menor, y el que gobierna, como el que sirve\u00bb \u2013dice Jesucristo\u2013,\u00abyo estoy en medio de ustedes como el que sirve\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a022,26-27). As\u00ed pues, toda actividad debe distinguirse por una actitud de servicio a las personas, especialmente a las m\u00e1s lejanas y desconocidas. El servicio es el alma de esa fraternidad que edifica la paz.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">Que Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, nos ayude a comprender y a vivir cada d\u00eda la fraternidad que brota del coraz\u00f3n de su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra nuestra.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><i>Vaticano, 8 de diciembre de 2013.<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align: center; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><b>FRANCISCO<\/b><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\"><span style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">\u00a0<\/span><o:p><\/o:p><\/p>\n<div class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\">\n<hr size=\"1\" width=\"33%\" noshade=\"\" align=\"left\" \/>\n<\/div>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\">\u00a0<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref1\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[1]<\/span><\/a>\u00a0Cf. Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Caritas in veritate<\/span><\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 19:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 654-655.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref2\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[2]<\/span><\/a>\u00a0Cf. Francisco, Carta enc.<i>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20130629_enciclica-lumen-fidei_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Lumen fidei<\/span><\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2013), 54:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 591-592.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref3\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[3]<\/span><\/a>\u00a0Cf. Pablo VI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Populorum progressio<\/span><\/a>\u00a0<\/i>(26 marzo 1967), 87:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>59 (1967), 299.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref4\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[4]<\/span><\/a>\u00a0Cf. Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Sollicitudo rei socialis<\/span><\/a>\u00a0<\/i>(30 diciembre 1987), 39:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a080 (1988), 566-568.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref5\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[5]<\/span><\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Populorum progressio<\/span><\/a>\u00a0<\/i>(26 marzo 1967), 43:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a059 (1967), 278-279.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref6\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[6]<\/span><\/a>\u00a0Cf.<i>\u00a0\u00edbid.<\/i>, 44:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a059 (1967), 279.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref7\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[7]<\/span><\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Sollicitudo rei socialis<\/span><\/a>\u00a0<\/i>(30 diciembre 1987), 38:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a080 (1988), 566.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref8\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[8]<\/span><\/a><i>\u00a0\u00cdbid.,\u00a0<\/i>38-39:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a080 (1988), 566-567.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn9\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref9\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[9]<\/span><\/a><i>\u00a0\u00cdbid.<\/i>, 40:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a080 (1988), 569.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn10\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref10\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[10]<\/span><\/a>\u00a0<i>\u00cdbid.<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn11\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref11\" title=\"\"><span style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-fareast-language:ES-PE\">[11]<\/span><\/a>\u00a0Cf. Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html\"><span lang=\"EN-US\" style=\"color:#663300;mso-ansi-language:EN-US\">Caritas in veritate<\/span><\/a><\/i><span lang=\"EN-US\">\u00a0(29 junio 2009), 19:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a0101 (2009), 654-655.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn12\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref12\" title=\"\"><span lang=\"EN-US\" style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:ES-PE\">[12]<\/span><\/a><i><span lang=\"EN-US\">\u00a0Summa Theologiae\u00a0<\/span><\/i><span lang=\"EN-US\">II-II, q.66, art. 2.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;\"><a name=\"_ftn13\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20131208_messaggio-xlvii-giornata-mondiale-pace-2014_sp.html#_ftnref13\" title=\"\"><span lang=\"EN-US\" style=\"mso-ascii-font-family:\nCalibri;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";\nmso-hansi-font-family:Calibri;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-bidi-font-family:\nTahoma;color:#663300;mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:ES-PE\">[13]<\/span><\/a><span lang=\"EN-US\">\u00a0Conc. Ecum. Vat. II,\u00a0Const. past.<i>\u00a0<\/i><\/span><i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Gaudium et spes<\/span><\/a>,<\/i>\u00a0sobre la Iglesia en el mundo actual, 69. Cf. Le\u00f3n\u00a0XIII, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/leo_xiii\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Rerum novarum<\/span><\/a>\u00a0<\/i>(15 mayo 1891), 19:\u00a0<i>ASS<\/i>\u00a023 (1890-1891), 651; Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Sollicitudo rei socialis<\/span><\/a><\/i>(30 diciembre 1987), 42:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a080 (1988), 573-574; Pontificio Consejo \u00abJusticia y Paz\u00bb,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html\"><span style=\"color:#663300\">Compendio de la Doctrina social de la Iglesia<\/span><\/a><\/i>, n. 178.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/MENSAJE 2014.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje del Papa Francisco para la celebraci?n de la<br \/>\nXLVII Jornada Mundial de la Paz<\/p>\n<p>1 de enero de 2014<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7855,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1594","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1594","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1594"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7624,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1594\/revisions\/7624"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7855"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ceas.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}