En este proceso sinodal sentimos la esperanza y la alegría del Pueblo de Dios
En este proceso sinodal sentimos la esperanza y la alegría del Pueblo de Dios que brota incontenible de los pueblos de la Amazonía. Nuestros hermanos y hermanas que viven en ella nos ofrecen motivos suficientes para mantener viva la esperanza y la alegría de ser hijos e hijas de Dios. Al contemplar la belleza de la creación de Dios nos sentimos criaturas amadas desinteresadamente por Él y nos invita a cuidar la Casa Común que está habitada por personas, con sus culturas propias, sus tradiciones y cosmovisiones. Y como nos dice el Papa Francisco: «El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo» (Laudato Si´ N° 53).
¿Por qué un Sínodo especial sobre la Amazonía?
La cuenca Amazónica ha sido una región concebida históricamente como un espacio que debe ser ocupado e integrado en función de los intereses externos; ya que en un primer momento era considerado como un territorio baldío. Es a partir del descubrimiento de sus recursos naturales que se posiciona como una región prioritaria, sin embargo, crece en torno a ella una concepción de atraso, apartada de la centralidad urbana y que posee un vacío demográfico, lo cual permite asumirlo como territorio disponible para los intereses de ciertos grupos haciendo, muchas veces, invisible su riqueza cultural, de fauna y flora.
Este territorio abarca una superficie de 7,5 millones de Km2. Está repartida en 8 países de Sur América (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela) más la Guayana Francesa como territorio ultramar. Representa el 43% de la superficie de América del Sur. La región amazónica concentra el 20% del agua dulce no congelada del planeta. En ella se concentran 34% de los bosques primarios del planeta que albergan entre el 30% y 40% de la fauna y flora del mundo.
Es un bioma, es decir un sistema vivo, que funciona como un estabilizador climático regional y global, manteniendo el aire húmedo y que produce 1/3 de las lluvias que alimentan la tierra. Posee una gran socio-diversidad, ya que alberga a 2.800.000 indígenas, que pertenecen a 390 pueblos, 137 pueblos aislados o no contactados; existen 240 lenguas habladas pertenecientes a 49 familias lingüísticas. Tiene alrededor de 33 millones de habitantes.
Por otro lado, la Amazonía conserva el mayor bosque tropical del planeta que purifica el dióxido de carbono limpiando la atmósfera; posee la mayor cantidad de agua dulce del mundo. Miles de años antes de la llegada de los europeos al “nuevo mundo” a la Amazonía, ella ya estaba modelada y habitada por seres humanos. Los incendios que se han extendido por varias semanas y hasta hoy, sobre todo en Brasil y en Bolivia, indican que algo no está bien. La extensión de los mismos y la imposibilidad de detenerlos, más allá de los ciclos naturales, nos hablan de una incapacidad de las instancias gubernamentales para actuar y, más preocupante aún, hay algunas acciones u omisiones que parecen fomentar estas situaciones trágicas para dar paso a una expansión de la frontera agrícola y ganadera según intereses de ciertos grupos.
En el número 38 de la Laudato Si´ se indica que “no se ignora la importancia de esos pulmones (Amazonía, cuenca fluvial del Congo.) para toda la humanidad”. Por tanto, si tiene efectos positivos para el planeta y si la Amazonía es un “espejo de lo que sucede en el mundo y en la humanidad” entonces es lógico y evangélico escoger Roma como lugar de realización del Sínodo. En palabras del Papa Francisco se experimenta un movimiento eclesial “del centro a la periferia”. Por otro lado, los habitantes de la Amazonía van comenzando a dejar de ser “invisibles” para la sociedad.
Algunas cuestiones complejas alrededor del proceso sinodal
Dentro de la Iglesia algunos piensan que con la realización de este Sínodo Amazónico se afectará la doctrina de la Iglesia. En ese sentido parece que están más preocupados por la disciplina doctrinal que por las personas que desean vivir el encuentro personal y comunitario con Cristo.
Ante esto es importante insistir en que la Iglesia, desde el inicio, ha salido al encuentro de las culturas con luces y sombras, en medio de la Amazonía. La Iglesia acompaña al ritmo que camina el pueblo más pobre siguiendo el mandato del Evangelio. En esas realidades se percibe la vitalidad misionera de la Iglesia en la Amazonía.
Según la Doctrina Social de la Iglesia, la misión de todo cristiano contiene un compromiso profético con la justicia, la paz, la dignidad de todo ser humano sin distinción, y con la integridad de la creación, en respuesta a un modelo de sociedad dominante que produce exclusión, desigualdad, y que provoca lo que el Papa Francisco ha llamado “una cultura del descarte” y una “globalización de la indiferencia”
El sucesor del apóstol Pedro: signo de unidad en la Iglesia
El Concilio Vaticano II, en la Constitución dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium” n° 23 nos dice: “El sucesor del apóstol Pedro, el Obispo de Roma, es el perpetuo y visible principio y fundamento de la unidad entre los obispos y la multitud de fieles”. Con estas palabras el Concilio ha afirmado que es el Obispo de Roma, el Papa el que unifica a todos los bautizados en torno a Cristo como Cuerpo suyo y miembros del Pueblo Santo de Dios.
Cristo es la luz del mundo “quien me sigue no caminará en las tinieblas”. Con esta seguridad que nos ofrece Jesús, el Señor Resucitado, caminaremos buscando, a través del discernimiento espiritual, la voluntad de Dios, a fin de actuar juntos para los “Nuevos caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral”, iluminados y fortalecidos con las orientaciones de la Evangelii Gaudium y de la Laudato Si´ en colegialidad episcopal y sinodalidad eclesial.
Es por ello que desde la Red Eclesial Panamazónica -REPAM-, que hace parte del CELAM, ya que está adscrita a su presidencia, y que es co-fundada por el propio CELAM junto con la CLAR y las Cáritas de América Latina, hemos hecho un camino sinodal de ESCUCHA, DISCERNIMIENTO y de búsqueda de propuestas para el ACTUAR. En encuentro reciente de CELAM-REPAM con la presencia de la diversidad eclesial en la región pudimos identificar los siguientes temas prioritarios desde la misión eclesial para el Sínodo Amazónico:
– Iglesia en salida misionera en la Amazonía. Cambios en el modo de organización, formación, perfil, y sobre todo de mirada ante la realidad concreta.
– Territorio y DDHH: vulneración, explotación, y violencias a los pueblos. Pedido de una Iglesia profética y encarnada que acompaña.
– Nueva ministerialidad eclesial en la Panamazonía ante la realidad concreta.
– Los desafíos de la Inculturación y la Interculturalidad.
– Posibles nuevos caminos orgánicos y estructurales territoriales panamazónicos.
Las comunidades en Roma conocerán los temas del sínodo a través de una emocionante serie de eventos, «Amazonía: Casa Común». Obtén más información y encuentra un evento –> http://amazonia-casa-comun.org/es/home-es/
En Rueda de prensa en el Vaticano sobre el Sínodo y el espacio Amazonía Casa Común. Roma (Ciudad del Vaticano). 20 de Septiembre. Conexión virtual (Skype)