Comisión Episcopal de Acción Social

Pronunciamiento del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado

28/02/2019

Es efectivamente necesaria una intervención enérgica para acabar con la minería ilegal y la informalidad en el resto de la minería. Así también debemos terminar con la trata de personas, la explotación laboral y sexual, los atropellos a la salud y a la dignidad humana y con la destrucción sistemática de nuestra selva amazónica, entre otros. Felicitamos los diálogos abiertos entre el Ejecutivo, Gobierno Regional y las diferentes organizaciones mineras de Madre de Dios, así como a quienes ya comenzaron a ejecutar acciones concretas para lograr estos objetivos.

Creemos que es necesario establecer una vigilancia para que las intervenciones que se realizan en La Pampa no provoquen que el mal que se extirpa siga infectando otras zonas protegidas como la Reserva Amarakaeri, tierras agrícolas, o territorios de Comunidades Nativas.

Pero un Estado de Emergencia fundamentado en la prevención de delitos y en garantizar el orden y la seguridad ciudadana debe conllevar una intervención enérgica y sostenida para luchar contra la delincuencia común que atenta contra la vida y la propiedad de la sociedad civil y contra la vida de las fuerzas policiales y serenazgo, no sólo en las zonas mineras, sino también en Puerto Maldonado y sus alrededores.

Nos sentimos DESPROTEGIDOS y VULNERABLES. No podemos aguantar más el crecimiento de los asaltos, robos y asesinatos que sufre el pueblo en su vida cotidiana. “No robarás”, “no matarás”, siguen siendo los mandamientos más básicos para una ética, no sólo cristiana, sino común a todas las personas de buena voluntad.

Es preciso dotar a la policía de la infraestructura y medios necesarios para realizar su tarea, así como enfrentar la corrupción a todos los niveles. También es preciso que la población civil y los movimientos vecinales se organicen para colaborar con las autoridades y vencer esta lacra.

Hace un año, en nuestra propia tierra el Papa Francisco nos decía: “Amen esta tierra, siéntanla suya. Huélanla, escúchenla, maravíllense de ella. Enamórense de esta tierra Madre de Dios, comprométanse y cuídenla, defiéndanla. No la usen como un simple objeto descartable sino como un verdadero tesoro para disfrutar, hacer crecer y transmitirlo a sus hijos”.

Queremos vivir en paz y trabajar dignamente en actividades limpias, en armonía con la Creación y aportando la rentabilidad necesaria para nuestra economía regional.

Creemos que la Buena Noticia de Cristo acogida en nuestros corazones, nos ayudará como pueblo a superar nuestras dificultades. De nuevo citando al Papa, “¡Esta no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre. Y si hay Madre, hay hijos, hay familia, y hay comunidad. Y donde hay Madre, familia y comunidad, no podrán desaparecer los problemas, pero seguro que se encuentra la fuerza para enfrentarlos de una manera diferente.”

Puerto Maldonado, 21 de febrero de 2019

 

+David Martínez de Aguirre Guinea, OP.
Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado

    

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