Una Iglesia Amazónica
Entrevista: Julio Heredia | Para Martínez de Aguirre, el obispo vasco de Madre de Dios, la nueva Iglesia tiene rostro selvático
La pasada visita del Papa a Puerto Maldonado ha marcado un hito histórico en la Iglesia Católica. A ojos de observadores vaticanos, fue la forma de darle concreción a la encíclica Laudato Si sobre la problemática ambiental del mundo. La cosa no ha quedado allí, pues el propio Francisco ha convocado para el próximo año un Sínodo Panamazónico que muy posiblemente tenga lugar también en la capital de Madre de Dios.
Un Sínodo es una asamblea de obispos escogidos por el Papa de las distintas regiones del mundo y tiene como tarea “ayudar al Romano Pontífice en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo”. Las asambleas sinodales tratan ordinariamente cuestiones relativas a la Iglesia universal, aunque también pueden referirse a las Iglesias particulares. Tal será el caso del Sínodo Panamazónico que tendrá lugar en 2019. Estará compuesto por los obispos de nueve países sudamericanos que tienen a su cargo vicariatos en esa enorme región del mundo considerada el “pulmón del planeta”. Monseñor David Martínez de Aguirre, obispo de Madre de Dios, integra la comisión preparatoria y se apresta a reunirse con el Papa en Roma el 12 y 13 de abril para preparar este histórico sínodo cuya reunión cumbre muy posiblemente tendrá lugar también en Puerto Maldonado. Es lo que desea profundamente nuestro entrevistado:
–¿Cuándo llegó a la Selva?
−Estoy desde el 2015. Pero la primera vez que vine al Perú estuve ya en Madre de Dios, me quedé en Tambopata. Navegué prácticamente todo el río Madre de Dios. Todavía no era sacerdote. Luego volví el año 2001, ya como sacerdote, y estuve cuatro meses dando clases en el seminario. Luego he estado en el Bajo Urubamba con los Machiguengas hasta el 2014 que me nombraron obispo.
–Usted procede del País Vasco, de un clima más bien frío, ¿no le afectó el calor, la humedad?
−Sí vengo de un clima seco y frío. Al principio me dio miedo, pues me daban dolores de cabeza, y mi primera experiencia se dio entre agosto y octubre que son los meses más calurosos y me decía ¡Dios mío! quizás no voy a soportar, el cuerpo no lo va a aguantar, pero en algún momento se lo comenté a un nativo de Madre de Dios y me dijo: “Padre, a nosotros también nos duele la cabeza”…Entonces me dije, si los nativos lo soportan por qué no lo voy a soportar yo….Y hasta el día de hoy, ya ni me percato si hace calor o frío, aquí estamos.
–Bueno, es usted heredero de los misioneros que llegaron desde finales del siglo XV con Colón…
−Mire, a los dominicos nos gusta sentirnos herederos del espíritu de Bartolomé de Las Casas, conservamos ese ideal, y tenemos esa escuela que considera que las personas con las que uno se encuentra siempre tienen algo que decir y aportar, y a partir de allí descubrir en ellas los nuevos rostros de Cristo y del Evangelio. De Las Casas, Montesinos y aquellos frailes tuvieron esa grandeza de dejarse impactar por aquellos indios (como les llamaban en aquella época) y esas culturas, y empezar a ver la vida (y hasta interpretar la teología) a partir de aquella mirada.
–Lo desconcertante es que en aquel momento hasta se puso en duda la condición humana de aquellas gentes…
−Así es, así es. Y es curioso porque aquellos frailes pertenecían a una cultura que era la dominante, el colonialismo europeo, sin embargo fueron capaces de darle la vuelta a la tortilla, y ellos mismos fueron capaces no de cambiar a América sino de cambiar a Europa, fue tal el efecto que cambian las leyes, cambian las ideas, se produce toda una revolución.
–Hay hasta una influencia en los filósofos del Siglo de las Luces después…
−Exacto, a partir de ese hecho histórico va surgiendo todo un pensamiento diferente…
–Sin embargo, Monseñor, cinco siglos después en algunos lugares pareciera que las cosas no han cambiado mucho…
−La Amazonía es un lugar codiciado por muchas miradas. Y no son miradas inocentes. Estamos en un momento en que también desde la Iglesia se está dando un giro, como en aquellos tiempos, ahora se vuelve a mirar desde estos rostros amazónicos. El título del sínodo será “Amazonía, hacia una nueva Iglesia”, son los rostros de estas gentes que tendrán un efecto transformador sobre ese pensamiento obsoleto que no está resolviendo los problemas de la humanidad…
–¿Hay que entender entonces que no solo se trata de los pueblos amazónicos sino de darle un nuevo mensaje a toda la humanidad globalizada?
−Es un problema global en efecto, y el Papa lo define muy bien, se trata de un problema de exclusión en medio de una crisis ambiental.
–¿Cómo está Madre de Dios, cuál es la realidad postvisita de Francisco?
−El impacto mediático ha sido muy fuerte, ha sido un evento explosivo. A nivel de la Iglesia está teniendo ya un impacto mundial, por ello el sínodo del próximo año. Pero en Madre de Dios habrá todo este año un gran impacto político. A nivel de los pueblos indígenas ha habido ya varias reuniones y la conciencia que hay que darle continuidad al proceso. Hay que ver cuáles serán las nuevas políticas respecto a la represión también. Se han abierto nuevas puertas y se ha visibilizado un discurso que ya estaba allí. Hay que trabajar en eso en vista al futuro.
–Porque se sabe que incluso algunos dirigentes indígenas tienen algún tipo de connivencia con ciertas autoridades implicadas en la deforestación y en la minería ilegal…
−A veces nos gusta sacar conclusiones muy rápidas. Yo a veces digo Madre de Dios encima de ser una tierra agredida se le considera agresora. Encima de ser víctima se le considera victimaria. En estos tres años que llevo allí como obispo, me he dado cuenta que las cosas son muy complicadas. Para comenzar el problema, ambiental no está en Madre de Dios, está en el Perú y estando en el Perú está en el mundo. ¿Cuál es el departamento con mayor crecimiento en el Perú? ¡Es Madre de Dios! ¿Y en qué condiciones sociales, sanitarias, vive esa gente? No solo hay abuso sexual, ¡hay mucho más abuso laboral! ¿De dónde proceden las personas? Pues proceden del Ande y de muchas partes en que vivían en estado deplorable…
–¿Entonces, una vez más tenemos que concluir que la responsabilidad es del Estado?, la ausencia de Estado…
−Esas personas que han venido, ¿de qué infierno salen para recalar en este infierno? La problemática excede a Madre de Dios. El problema medioambiental tiene su causa en los bolsones de pobreza que hay en nuestra Sierra. En el cambio de gobierno entre Humala y Kuczynski se saca un “decretazo” declarando a Madre de Dios zona contaminada por mercurio. Vieras la perplejidad de la gente, pues lo del mercurio se sabía de décadas atrás. Se supone que el efecto buscado era acelerar la inversión pública, etc., pero tenemos que no ha tenido ninguna repercusión positiva en las comunidades (vaya uno a saber si algunos se beneficiaron de algunos proyectos) pero el efecto real ha sido que el pequeño agricultor no pudo vender más sus productos, que el turismo bajó tremendamente. ¿Qué alternativas le damos a estas gentes?