Comisión Episcopal de Acción Social

Papa Francisco y la reforma que impulsa en la Iglesia

29/03/2016

Ya a lo largo de los siglos la iglesia tiende a convertirse en una institución más, los conventos en castillos, la pastoral en un área más de comercio y finanzas, la Iglesia se privatiza o se convierte en instancia de gobierno transnacional perdiendo el Espíritu de la sencillez, de comunidad fundada por Jesús.

 
De esta manera la iglesia termina sirviendo para todo menos al evangelio y al Reino. La institución se convierte en el sistema privado en favor de pocos, mientras las ovejas son zarandeadas por los lobos rapaces que las devoran.
 
El Papa Francisco con todo el ímpetu del Espíritu se posicionó frente a todos esos retos, esos desafíos. Su exhortación apostólica “la alegría del Evangelio”, asumió todas las situaciones del mundo actual e invitó a retomar el camino de las viejas veredas del Evangelio ante las autopistas de la fascinación del mundo actual. Invitó a vivir la “alegría del Evangelio” en un momento en que el Evangelio era un cosa pesada tanto en las instituciones religiosas que experimentaban una especie de oxidación acomodadas y ajenas al sufrimiento humano. El Papa insiste  que el dinero se hizo para la vida y no la vida para el dinero sacrificándola.
 
Posteriormente la “Laudato Si”, hace que la Iglesia se muestre interesada en temas claves de la realidad mundial y aborde temas de actualidad que habían sido desfasados o ignorados para asentar un sistema que devora millones de vidas humanas en el silencio y la complicidad. Todo esto va resultando incomodo incluso para sectores dentro de la Iglesia que se habían acomodado por siglos. A partir de estas brechas abiertas y convencido del llamado de Dios en la historia de hoy y las urgentes necesidades del mundo, el Papa inicia un proceso de sacudida de la Iglesia que anquilosada empieza a padecer como dijera el Cardenal Pietro Parolín a una revista Italiana: de “elefantitis”.
 
La reforma dice el Papa Francisco, verdadero profeta del Siglo XXI, requiere de mucha oración y de mucho discernimiento a la luz del Espíritu Santo.
 
La reforma sin duda es un camino largo, que al igual que la “conversión pastoral” de la que habló Aparecida, están sin “estrenar”. Se tienen discusiones, foros, pero no cambia nada. Probablemente porque unas de las instancias que más inciden en la Iglesia y la sociedad sean los centros educativos, los centros de ciencia y entre ellos las universidades, y estas van por lo suyo y no siempre por el camino de la Iglesia, en la dirección del actual Papa y menos del Evangelio. Por ello es que desde esas fuentes de formación e información se constituyen las sociedades modernas y por ende los abismos y las periferias. Para ello cuentan con los sistemas poderosos de comunicación que se encargan de fabricar seres autómatas que obedecen ciegamente aunque sean llevados como corderos por caminos de muerte.
 
Por eso el Papa insiste en la vida, en primerear, en la construcción del bien, habla de una iglesia en salida, que llegue a las periferias, que se convierta en buena noticia del Evangelio de la vida. El Papa valientemente con la fuerza del Espíritu y como dijo Benedicto XVI con la fuerza del “Pastor supremo” que es Jesús, abre nuevos caminos para la Iglesia. Salta la pregunta: ¿logrará el Papa Francisco que la iglesia camine hacia los horizontes del verdadero Evangelio y resplandezca como la Iglesia anunciada en el apocalipsis? Sin duda que solo no, porque Dios que puede hacer solo las cosas, pide la cooperación humana de aquellos a los que llamó.
 
El Padre Antonio Spadaro, S. J. recogió una entrevista de las primeras que el Papa Francisco dio para una revista católica de la compañía de Jesús en la que dejó entrever el camino que emprendería. Ofrecemos aquí parte de la entrevista en particular lo referido a lo que se iría convirtiendo paulatinamente en el camino de la reforma de la iglesia.
 
Autor: Noticelam
Fuente: Santa Sede
 

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