Comisión Episcopal de Acción Social

Nuevos estóndares de gestión aplicarón las Córitas del mundo

10/07/2015

Mejoran y transparentan la forma de ayudar a los demás. “Si todos somos Cáritas, todos debemos tener un nivel de trabajo Cáritas”.

 
Es decir, que si la Iglesia tiene una confederación de organizaciones que luchan contra la pobreza, el hambre, la discriminación y todo aquello que atenta contra la dignidad humana, “al menos deberíamos tener algunos elementos comunes que nos garanticen que la naturaleza, la forma en la cual trabajamos, en la cual implementamos nuestras intervenciones, tengan elementos comunes”.
 
De esta manera, Jorge Lafosse, Director de Cáritas del Perú, explica las razones por las cuales Cáritas Internationalis (CI) busca eficientar y homogeneizar los estándares de gestión de las 165 organizaciones miembro que trabajan en el mundo y, gradualmente, de las Cáritas diocesanas.
 
Lafosse es responsable de animar estos estándares en la región de América Latina y el Caribe, lo cual también incluye a Cáritas Mexicana.
 
Estos estándares no sólo buscan dar mayor transparencia a la manera como trabajan nuestras instituciones, sino también fortalecer su función.
 
Luego de un diagnóstico, se halló que el trabajo tan loable de las Cáritas tienen niveles y características diferentes entre sí, más allá de las culturas que las forman, sus presupuestos o equipos que las integran.
 
“Buscamos crear mecanismos e instrumentos que nos permitan, en lo posible, homogeneizar, uniformar el trabajo”.
 
Los estándares en los que deberemos trabajar las Cáritas desembocan en cuatro grandes temas: leyes y códigos de ética, gobernanza, finanzas y economía, y participación de los involucrados.
 
En el primer caso, se deberán revisar si las estructuras cumplen con los derechos canónico y civil del país o localidad donde se trabaja; si su fundación está adecuadamente formalizada, si tiene los registros públicos correspondientes y de la Conferencia Episcopal nacional o de la diócesis, según el caso.
 
En cuanto a gobernanza, se busca revisar las estructuras de gobierno de la organización, lo que se conocía como organigrama, para saber si cuentan con un consejo y junta directiva, si hay manuales de organización y funciones, y si las responsabilidades y operaciones del organismo están definidas y diferenciadas, así como formalizadas en manuales, políticas, procedimientos.
 
El tercer elemento tiene como fin establecer manuales de finanzas y contabilidad, procedimientos para captación de recursos, reportes de operaciones y estados financieros, al menos anuales, y que estén auditados por una empresa especializada externa, con mecanismos que transparenten el manejo y el control del presupuesto.
 
Por último, se busca garantizar la participación de los involucrados en los proyectos que se emprenden, desde la planeación y determinación de los objetivos. Así que se debe revisar que las Cáritas tengan mecanismo para recepción de opiniones.
 
Lafosse refiere que ya se han enviado a las Cáritas nacionales de la región de Cáritas América Latina y El Caribe el llamado Anexo Cuatro, un mecanismo para realizar una autoevaluación, con preguntas específicas que arrojará una calificación en una escala del uno al cinco, donde uno es que no se tiene el tema del que se está evaluando, y cinco, que puede servir de modelo para otras Cáritas.
 
El proceso está diseñado para trabajar en equipos multidisciplinarios, pues ni siquiera el director de la institución es capaz de dominar tantos temas, explica.
 
“Si decimos que tenemos establecida una política para la defensa de los niños, tengo que poner en qué parte de mis estatutos o políticas se encuentra refrendado; si hablamos de equidad entre hombre y mujer, de la misma forma”, precisa Lafosse.
 
Toda esta documentación será enviada a CI quien va a realizar cada 4 años un proceso  de evaluación para garantizar que en todas las organizaciones están alcanzando este nivel.
 
El proceso se está iniciando a partir de las oficinas nacionales, aunque por iniciativa de los propios obispos, las Cáritas diocesanas están buscando involucrarse en este proceso.
 
“Creo que es importante que las Cáritas diocesanas lo hagan, pero permitiendo que en un primer momento este programa piloto se fortalezca, se aclare, se consolide dentro del equipo de la oficina nacional”, recomienda. 
 
Lafosse es un convencido de que este proceso va a ayudar a que todas las organizaciones de la confederación logren un trabajo más eficaz y transparente.
 
“Que rindamos cuentas a los donantes, a las personas por las que trabajamos, a la sociedad civil en general, y eso nos va permitir mejorar la credibilidad, fortalecer nuestro prestigio como organización y, por qué no decirlo, captar más recursos de la cooperación internacional como nacional”.
 
Fuente: caritaslatinoamerica.org

Ver archivo adjunto