Mensaje de los Obispos del Peró por la Semana del Migrante y su Familia
El Santo Padre Francisco en su Mensaje para la 101 Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado 2015, ha propuesto como tema: «Una Iglesia sin fronteras, madre de todos»; en su mensaje, el Papa recuerda y reafirma que «…la Iglesia abre sus brazos para acoger a todos los pueblos, sin discriminaciones y sin límites, y para anunciar a todos que «Dios es amor» (1 Jn 4,8.16)» .
Esta acogida cristiana a los migrantes y anuncio del Evangelio, se debe realizar en medio del fenómeno de la globalización, donde la movilidad humana representa un gran desafío para la sociedad y para la Iglesia peruana, ya que actualmente, son más de tres millones y medio de compatriotas que se encuentran fuera de nuestro país buscando un mejor futuro, travesía que muchas veces, se ve inmersa en múltiples dificultades, como lo señala el Papa en su Mensaje: «De hecho, en una época de tan vastas migraciones, un gran número de personas deja sus lugares de origen y emprende el arriesgado viaje de la esperanza, con el equipaje lleno de deseos y de temores, a la búsqueda de condiciones de vida más humanas. No es extraño, sin embargo, que estos movimientos migratorios susciten desconfianza y rechazo, también en las comunidades eclesiales, antes incluso de conocer las circunstancias de persecución o de miseria de las personas afectadas. Esos recelos y prejuicios se oponen al mandamiento bíblico de acoger con respeto y solidaridad al extranjero necesitado.»
Precisamente sobre este punto, el Papa nos llama a la conversión (Mc. 1,15), a un cambio que se traduzca en acciones concretas de acogida y solidaridad para los migrantes en nuestras comunidades eclesiales: «La Iglesia sin fronteras, madre de todos, extiende por el mundo la cultura de la acogida y de la solidaridad, según la cual nadie puede ser considerado inútil, fuera de lugar o descartable. Si vive realmente su maternidad, la comunidad cristiana alimenta, orienta e indica el camino, acompaña con paciencia, se hace cercana con la oración y con las obras de misericordia.»
En un momento en el cual estamos siendo testigos de la muerte de miles de migrantes, en que las redes de trata y tráfico de personas se extienden en diversos países, incluido el nuestro, estas palabras del Santo Padre son un llamado urgente a los gobiernos del mundo para que revisen sus políticas en materia migratoria teniendo en el centro de ellas a la persona humana y a cada persona a que pueda construir en su entorno «la «cultura del encuentro», la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno «.
Compatriotas que se encuentran en los diversos países, les animamos a conservar su fe cristiana católica y los ponemos bajo la protección del Señor de los Milagros, Patrono de los emigrantes peruanos. Queridos migrantes, sus hermanos, los Obispos del Perú les tienen siempre en su corazón y oraciones diarias.
Que María, que acogió al Verbo de Dios, sea modelo de acogida y les conforte en su peregrinar.
En Cristo.