Conferencia Episcopal Peruana envóa saludo a la mujer peruana
Al evocar este ocho de marzo el Día Internacional de la Mujer quiero saludar a todas y cada una de las madres, hermanas, esposas o hijas que conforman la población femenina de nuestro amado Perú.
En el pensamiento de la Iglesia, «solamente la mujer, creada de su misma “carne” y envuelta por su mismo misterio, ofrece a la vida del hombre un porvenir». La mujer, desde las escenas bíblicas que forman la Historia Sagrada, se presenta como icono de ternura maternal, de fidelidad esponsal, de valentía salvadora, de generosidad elogiable y de heroísmo admirable.
La mujer expresa con nitidez la profundidad de su vocación en la maternidad. En efecto, «La maternidad implica una apertura especial hacia la nueva persona; y este es precisamente el papel de la mujer. En dicha apertura, esto es, en el concebir y dar a luz al hijo, la mujer “se realiza en plenitud a través del don sincero de sí”».
Hoy quiero saludar, de modo muy especial, a las mujeres trabajadoras y emprendedoras, a las mujeres del campo y de las ciudades, a las mujeres que labran el alma de sus hijos con amor y paciencia, a las mujeres que desde los puestos públicos contribuyen al desarrollo del país, a las mujeres que en nuestras iglesias y parroquias apoyan la obra de la evangelización.
Quiero llevar mi voz de aliento a las mujeres que sufren pobreza o enfermedad, a las mujeres que son víctimas de la violencia, que de una vez debemos erradicar; quiero orar por las mujeres víctimas de la trata de personas y por aquellas que han perdido su libertad.
Bajo el manto maternal de María, invito a todos a elevar nuestras oraciones por las hermanas que hoy celebran su fiesta, en el día internacional de la mujer, para que a ejemplo de María puedan ser siempre señales de paz, signos de esperanza y manantiales de bondad.
¡Feliz Día de la Mujer!
+ Salvador Piñeiro García-Calderón
Arzobispo Metropolitano de Ayacucho
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana