Inició el Sónodo Extraordinario de la Familia
El Sínodo Extraordinario de la Familia se desarrollará en Roma del 5 al 19 de octubre, convocado por el Consejo Pontifico para la Familias. A este acontecimiento asisten los presidentes de Conferencias Episcopales, entre ellos Mons. Salvador Piñeiro, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.
El itinerario tendrá dos etapas: la primera, la Asamblea General Extraordinaria del 2014, ordenada a delinear el “status quaestionis” y a recoger testimonios y propuestas de los Obispos para anunciar y vivir de manera creíble el Evangelio de la familia; la segunda, la Asamblea General Ordinaria del 2015, para buscar líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia. Son 253 las personas que participarán.
En la lista aparecen 114 presidentes de Conferencias Episcopales, 13 jefes de Iglesias Católicas Orientales, 25 jefes de Dicasterios de la Curia Romana, 9 miembros del Consejo Ordinario de Secretaría, tres religiosos elegidos por la Unión de Superiores Generales, 26 miembros de nombramiento pontificio, 8 delegados fraternos, 38 auditores, de los cuales 13 son parejas de esposos, 16 expertos.
En el Documento preparatorio del Sínodo se hace referencia a las numerosas nuevas situaciones de la familia, que exigen la atención y el compromiso pastoral de la Iglesia: los matrimonios mixtos o interreligiosos; la familia monoparental; la poligamia, difundida todavía en no pocas partes del mundo; los matrimonios concordados con la consiguiente problemática de la dote, a veces entendida como precio para adquirir la mujer; el sistema de las castas.
También, la cultura de la falta de compromiso y de la presupuesta inestabilidad del vínculo; formas de feminismo hostil a la Iglesia; fenómenos migratorios y reformulación de la idea de familia; pluralismo relativista en la concepción del matrimonio; influencia de los medios de comunicación sobre la cultura popular en la comprensión de la celebración del casamiento y de la vida familiar; tendencias de pensamiento subyacentes en la propuestas legislativas que desprecian la estabilidad y la fidelidad del pacto matrimonial; la difusión del fenómeno de la maternidad subrogada (alquiler de úteros); nuevas interpretaciones de los derechos humanos.
Pero, sobre todo, en ámbito más estrictamente eclesial, la debilitación o el abandono de fe en la sacramentalidad del matrimonio y en el poder terapéutico de la penitencia sacramental.
Una reflexión del Sínodo de los Obispos sobre estos temas parece tanto necesaria y urgente, cuanto imperativa, como expresión de la caridad de los Pastores, no sólo frente a todos aquellos que son confiados a ellos, sino también frente a toda la familia humana; señala el documento. (CECOPROS)