Mons. Eguren explica en el Congreso de la Repóblica importancia de la familia
En dicha Conferencia, el Arzobispo tuvo a su cargo la primera exposición sobre el tema, seguido de la intervención de los Doctores Guillermo y Milagros Aguayo, Directores del Centro para el Desarrollo de la Familia, quienes desarrollaron la segunda exposición.
El objetivo de este evento fue reflexionar en torno a la importancia de la institución familiar para el desarrollo de la sociedad, los desafíos que enfrentan las familias en la coyuntura actual, así como la necesidad de resguardarlas con políticas públicas que legislen de acuerdo a su orden natural.
Al iniciar su exposición Monseñor Eguren manifestó que una nación avanza en la misma dirección por la que camina la familia. «Cuando la integridad y la estabilidad de la vida familiar se fortalecen, otro tanto sucede con la integridad y estabilidad de la nación. Y es que la familia fundada en el matrimonio tiene dos valores esenciales para toda sociedad y para toda cultura: la estabilidad y la fecundidad. De esta manera la familia asegura a la sociedad los dinamismos de permanencia y despliegue».
Agregó que si los peruanos queremos darle un rostro verdaderamente humano a nuestro futuro, no podemos ignorar el don precioso de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un varón y una mujer en un consorcio para toda la vida, que se ordena por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos.
Señaló que la defensa y promoción de la familia “no es sólo una cuestión confesional sino de justicia”, y además es el mejor antídoto contra el deterioro moral de un pueblo, que añade a la pobreza material la pobreza espiritual que hunde en la desesperanza y disuelve el tejido social.
Antes de finalizar su participación, Monseñor Eguren exhortó a los presentes sobre la importancia de respetar toda vida humana desde su concepción hasta su fin natural. “Es en la familia donde la vida humana es percibida como don, como realidad sagrada, confiada a la responsabilidad, veneración y custodia amorosa de los padres”. “La familia junto con la Iglesia está llamada a proclamar constantemente el carácter sagrado e inviolable de cada vida humana, desde su concepción hasta su fin natural”.
“En los actuales momentos en que se ha abierto nuevamente la posibilidad de la despenalización y legalización del aborto en nuestro país, el no de la Iglesia a este crimen abominable es un sí a la vida, que puede alcanzar a todo ser humano en el santuario de su conciencia. La defensa de la vida desde la concepción hasta su fin natural con la muerte, no admite de nuestra parte silencios, excusas, ni excepciones. Todos debemos proclamar que Dios es el único Señor de la Vida, que el hombre no es ni puede ser amo o árbitro de la vida humana. Si nos conmueve hasta la entrañas ver a una gran cantidad de hombres y de mujeres, de niños, jóvenes y ancianos que se ven atropellados diariamente en su dignidad humana y en sus derechos, conmovámonos también con los concebidos no nacidos, los más pobres e indefensos de todos, que se ven amenazados en su derecho fundamental a la vida”, concluyó. (Fuente www.iglesiacatolica.org.pe)