La paz de San Francisco no es un sentimiento cursi, sino la de Jesós
El Obispo de Roma también pidió que “escuchemos el grito de los que lloran, sufren y mueren por la violencia, el terrorismo o la guerra, en Tierra Santa, tan amada por san Francisco, en Siria, en todo el Oriente Medio, en el mundo”
Dirigiéndose a san Francisco, junto con la asamblea invitó a pedir que nos dé el don de Dios de la armonía y de la paz para nuestro mundo.
“Nunca más la guerra; que en este nuestro mundo haya armonía”. El Pontífice citó el Cántico de San Francisco y dijo con severidad: El hombre está llamado a proteger todo lo que Dios creó. Por ello, es necesario respetar a cada ser humano para que “cesen los conflictos armados que ensangrientan nuestra tierra, que callen las armas y en todas partes el odio ceda lugar al amor, la ofensa al perdón y la discordia a la unión”.
El papa Francisco Bergoglio exhortó a cambiar de vida. La paz auténtica es la que compromete a cada uno y cambia profundamente el corazón del hombre. Basta, pues, con un irenismo ideológico que ondea como una bandera pero que no cristaliza verdaderamente en las consciencias. Francisco llamó a una verdadera conversión para pacificar el mundo, no una paz de fachada, llena de retórica, exterior. El Papa exhortó a todos los hombres de buena voluntad a “escuchar el grito de los que lloran, sufren y mueren a causa de la violencia, del terrorismo o de la guerra en la Tierra Santa, tan amada por San Francisco, en Siria, en todo el Medio Oriente, en el mundo”.
Evocando el ejemplo de San Francisco, el papa quiere que la Iglesia se despoje de una vida agitada y se comprometa con los pobres para imitar a Cristo de manera radical.
En la homilía Francisco destacó toda la vida del Pobrecillo de Asís, el amor por los pobres y la imitación de Cristo pobre son dos elementos unidos de manera indisoluble, las dos caras de la misma moneda.
“Ser cristianos es una relación vital con la persona de Jesús, es revestirse de Él, es asimilación de Jesús -subrayó el papa Francisco. EL camino de Francisco hacia Cristo parte de la mirada de Jesús en la Cruz. Dejarse guiar por Cristo en el momento en el que dona su vida por nosotros y nos atrae hacia sí. En la Iglesita de San Damián, el Crucifijo no tiene los ojos cerrados, sino abiertos de par en par: una mirada que habla al corazón. Es la experiencia de la gracia que transforma, el ser amados sin mérito aún siendo pecadores”.
El Pontífice invocó al Pobrecillo de Asís: Enséñanos a permanecer ante el crucifijo, a dejarnos ver por Él, a dejarnos perdonar, buscar por su amor». De hecho, quien sigue a Cristo recibe la verdadera paz, esa que solo Cristo y no el mundo puede darnos.
Advirtió que: La paz franciscana no es un sentimiento cursi. Por favor: ¡este San Francisco no existe! Y tampoco es una especie de armonía panteística con las energías del cosmos. Esto tampoco es franciscano, sino es una idea que algunos han construido. La paz de San Francisco es la de Cristo y la encuentra quien carga su yugo, es decir su mandamiento: Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Este yugo no se puede llevar con arrogancia, presunción, soberbia, sino solo con la mansedumbre y la humildad del corazón . El Papa recordó al Patrón de Italia y ofreció el aceite para la lámpara votiva: “Recemos por la nación italiana, para que cada uno trabaje siempre por el bien común, viendo lo que une más que lo que divide , según la enseñanza conciliar del neo-santo Juan XXIII. La homilía concluyó con la oración franciscana: Padre de la misericordia, no veas nuestra ingratitud, sino acuérdate siempre de la abundante piedad que has mostrado”.
El Pontífice también hizo suya la oración de san Francisco por Asís, por Italia, por el mundo: “Te ruego, pues, Señor mío Jesucristo, Padre de toda misericordia, que no te acuerdes de nuestras ingratitudes, sino ten presente la inagotable clemencia que has manifestado en esta ciudad, para que sea siempre lugar y morada de los que de veras te conocen y glorifican tu nombre, bendito y gloriosísimo, por los siglos de los siglos. Amén”. (EVARED)
Fuente: Radio Vaticano y Vatican Insider