¿Votar en tiempos de polarización?, ¿Para qué?
Foto: CNDDHH
Nos encontramos en un contexto político y pastoral importante. Estamos a punto de vivir las elecciones regionales y municipales, y de recibir al Papa León XIV de vuelta en el Perú.
Se habla mucho de prepararnos, “abrir el corazón”, ¿Pero qué significa esto realmente para los jóvenes peruanos?
El 30 de septiembre nos mudamos a la PUCP y en conjunto con la especialidad de Comunicación para el Desarrollo organizamos un conversatorio que nos dejó conclusiones importantes.
Contamos con una mesa distinguida de ponentes conformada por la Dra. Yolanda Rodríguez, investigadora en políticas de educación superior; la Dra. Patricia Ames, investigadora en el área de educación y formación de niños y jóvenes en contextos de desigualdad y diversidad; Michael Encalada, politólogo quechua de la PUCP y becario PRONABEC; y Camila Holgado, politóloga de la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS).

Tuvimos, junto a nuestras ponentes especialistas, diversos momentos de análisis de la realidad de los jóvenes que acceden a una beca en el Perú para continuar sus estudios superiores, cómo es este proceso, desde el momento en que estudiar en una universidad de prestigio es un anhelo hasta que se hace realidad; qué implica; cómo es que los jóvenes pasan por distintas etapas de migración y adaptación.
Vimos diversos factores que van convirtiendo este camino en uno no lineal, con obstáculos que deben ser superados a diario por ellos, los cuales van desde lo geográfico, lo económico hasta lo sociocultural, las brechas educativas de sus regiones, y lo psicológico y relacional en el nuevo espacio en el que se encuentran. Así como sueños y convicciones que mantienen sus ánimos de seguir adelante.
De acuerdo a un estudio realizado y compartido en su ponencia por la Dra. Yolanda, “Al concluir sus estudios universitarios, el 72% [de becarios] desea apoyar a su familia y aproximadamente el 50% planea seguir estudiando, tener su propio negocio o volver a su región para aportar a su desarrollo.” Esto último, se da sobre todo en aquellos cuya lengua materna no es el castellano.
De igual forma, la Dra. Patricia Ames refuerza esta idea al compartirnos un estudio de campo realizado con estudiantes becarios de Loreto en el que una joven indígena refleja su deseo de graduarse y regresar a su comunidad como presidenta del país e implementar una política pública de becas para jóvenes indígenas sin necesidad de que estos migren a la ciudad.
Por su lado, Michael, en un segundo momento, nos permite aterrizar lo analizado a la realidad al compartirnos su experiencia como becario natural de la comunidad indígena Cebollapata, Huancavelica cuya lengua materna es el quechua. Una trayectoria educativa móvil, ya que pasó por diversos procesos de migración: de su comunidad a la ciudad de Huancavelica y posteriormente a Lima. Así mismo, en el camino se encontró con diversas barreras entre las de destacó el impacto económico y económico que esto generó el separarse de su familia, las brechas educativas de su región en comparación con la exigencia universitaria y la dificultad en el relacionamiento sociocultural con otros estudiantes universitarios.
Continuamos con la ponencia de Camila que da pie al diálogo con el auditorio sobre ¿cuál es el rol de la juventud en este contexto político?, ¿Votar con criterios éticos en estas elecciones es un acto concreto de la renovación de nuestro compromiso con el bien común que la visita del Papa León XIV inspira en el Perú?
La juventud y el resto de peruanos tenemos un poder en nuestras manos: el voto. Y debemos disponernos, mediante este, a “construir el bien común, que no es el bien de la mayoría, es el bien de todos y todas”. Elegiremos este domingo a nuestras autoridades subnacionales, quienes conducirán el país en los próximos años y permitirán que programas como Beca 18, junto a los sueños de miles de jóvenes, se extiendan y sean viables.
El Papa León XIV llegará al país y nosotros podemos preparar nuestro corazón con escucha, entendimiento y reflexión sobre nuestra realidad, buscando la comunión y dejando la polarización en aras del bien de todos y todas.
“hay desigualdades muy marcadas, pero creo que [los jóvenes] con nuestros actos y nuestras decisiones, abriendo el corazón podemos también abrir ese camino para que compañeros y compañeras, hermanos y hermanas de nuestras comunidades y de provincia lleguen a las universidades”, afirma Encalada.