Comisión Episcopal de Acción Social

Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales en Perú

11/12/2018

La Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales es una alianza multirreligiosa sustentada en la urgencia moral y el liderazgo de las comunidades de fe en el esfuerzo de poner fin a la deforestación de los bosques tropicales. Es una plataforma para que los líderes religiosos trabajen de la mano con los pueblos indígenas, las ONGs, la comunidad científica y de investigación, para instar a los gobiernos y otros actores claves a proteger los bosques tropicales y salvaguardar los derechos de aquellos que sirven como sus guardianes.

Actualmente, se están iniciando programas nacionales en cinco países como son Brasil, Colombia, República Democrática del Congo, Indonesia y Perú.

Con el liderazgo de las Naciones Unidas, y del Consejo Interreligioso del Perú – Religiones por la Paz, con mucha expectativa y preocupación por el cambio climático, los líderes indígenas Kishwa, Asháninka, Kukama, Wampis, entre otros, y líderes religiosos católicos, musulmán, metodistas, brahma kumaris, participaron de una reunión de diálogo y planificación realizada del 3 al 5 de diciembre de 2018, para lanzar un programa nacional de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales en Perú.

Monseñor Jorge Izaguirre Rafael, CSC Obispo de Chuquibamba y Presidente de CEAS y el P. Enrique Gonzales Carbajal, m.i. Secretario Ejecutivo de CEAS, participaron en todo el desarrollo de la Reunión y Lanzamiento de la Iniciativa Interreligiosa.

Fruto del trabajo realizado durante estos tres días, se emitió una Declaración que fue presentada por Monseñor Alfredo Vizcarra Mori, SJ, Obispo del Vicariato de Jaén y Presidente de la Red Eclesial Pan-Amazónica de Perú (REPAM) comprometiéndose en acciones concretas para el cuidado y protección de los Bosques en el Perú.

 

DECLARACION

La Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales en el Pees un esfuerzo que une a comunidades religiosas y a organizaciones basadas en la fe, Pueblos  Indígenas,   y  a instituciones personas  comprometidas en la  defensa  y  la  protección  de  los  bosques tropicales, las criaturas y pueblos que en ellos habitan.

Desde nuestras diversas creencias, espiritualidades y culturas, tenemos la profunda convicción del llamado que todos los seres humanos compartimos para cuidar la Madre Tierra, creada para vivir en armonía con ella y realizar nuestro destino. Sin embargo, notamos que nuestra Amazonía está siendo deforestada y destruida de manera alarmante.  Ello nos convoca a actuar con urgencia para cuidar los bosques tropicales de la mano de los Pueblos Indígenas que son sus protectores naturales.

Esta preocupación se incrementa en el Perú en razón que el 65% de su superficie está compuesta por bosques amazónicos, esenciales para la reproducción de la vida en el planeta. Ahí habitan los Pueblos Indígenas que a través de los tiempos han aprendido a convivir de manera armoniosa con su ambiente.

La ignorancia y la ambición llevaron a entender a la Amazonía como la gran despensa del país, el lugar deshabitado” que esperaba ser explotado para extraer riquezas de forma inacabable. Esta idea está en la base de los “viejos y nuevos colonialismos” que se han traducido históricamente en olas de invasión y destrucción de los bosques por el Estado y diversos actores económicos. Muchas veces, estos procesos contaron, sino con el silencio, con la complicidad de nuestras comunidades de fe, por lo cual pedimos perdón.

Hubo algunas voces proféticas que no lograron impedir la concesión indiscriminada de territorios indígenas para la explotación intensiva de los recursos naturales, la tala ilegal de la madera, la minería, la extracción de hidrocarburos, incluido el fracking, los monocultivos, la infraestructura vial y las represas que han dañado la Amazonía, y que han conllevado al narcotráfico, la trata de personas, el contrabando.

La pérdida de bosques, que en nuestro país ha alcanzado casi ocho mil Km2 en el último año, viene ocasionando sequías, inundaciones y un grave impacto social y cultural para las comunidades amazónicas. Esta realidad nos impele a buscar respuestas en nuestras propias fuentes de fe y cosmovisiones.

Encontramos que el Creador ha sido generoso al crear los bosques tropicales, porque ellos albergan a millones de especies únicas de plantas y animales, proporcionan alimentos, medios de vida, medicinas, agua, son un regalo insustituible. La pérdida de los bosques tropicales es la pérdida de nuestra vida misma, un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios” nos recuerda el Papa Francisco en la Encíclica Laudato sí.

Desde nuestras experiencias de fe reconocemos la responsabilidad compartida que tenemos en el cuidado de la creación, lo cual nos lleva a denunciar toda violación de los derechos de la Madre Tierra y de los pueblos que la habitan.

Los Pueblos Indígenas tienen una relación vital y espiritual con los bosques, con sus ríos, plantas, animales y seres espirituales.  Ello les permite organizar su vida y marcar sus sentidos. Y han trasmitido esa sabiduría a través de los tiempos. La soberbia occidental no ha tomado en cuenta la sabiduría de los Pueblos Indígenas y ha visto con desprecio su forma de vivir. Esta actuación ofende a la naturaleza y al Creador mismo, el origen de todo.

La mejor protección de los bosques tropicales es garantizar la vida y los derechos de los Pueblos Indígenas que los habitan. Esta es una obligación que nos implica a nosotros, personas de fe, como también al Estado, las empresas y la sociedad.

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