Comisión Episcopal de Acción Social

Francisco: «Que todos puedan comer de los frutos de la tierra»

04/05/2015

Queridos amigos, el Papa Francisco participó en la ceremonia de inauguración de la Exposición Universal de Milán 2015, a través de una conexión televisiva. Les ofrecemos algunos fragmentos de su intervención, dirigida al mundo entero: 

 
«Mi voz (…) es la voz del Obispo de Roma, que habla en nombre del pueblo de Dios peregrino en el mundo entero; es la voz de tantos pobres que son parte de este pueblo y con dignidad buscan ganarse el pan con el sudor de la frente. 
 
Quisiera hacerme portavoz de todos estos hermanos y hermanas nuestros, cristianos y también no cristianos, que Dios ama como hijos y por los cuales ha dado la vida, ha partido el pan que es la carne de su Hijo hecho hombre. Él nos ha enseñado a pedir a Dios Padre: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. 
 
Nos reúne el tema: “Nutrir el planeta, energía para la vida”. También por esto debemos agradecer al Señor; por la elección de un tema tan importante, tan esencial…con tal que no se quede sólo en un “tema”, con tal que vaya siempre acompañado por la conciencia de los “rostros”: los rostros de millones de personas que hoy tienen hambre, que hoy no comerán en modo digno, un modo digno de un ser humano. 
 
Hagamos que esta Exposición sea ocasión de un cambio de mentalidad, para terminar de pensar que nuestras acciones cotidianas – en cada grado de responsabilidad – no tienen un impacto sobre la vida de quien, cerca o lejos, sufre el hambre. Pienso en tantos hombres y mujeres que sufren el hambre y especialmente en la multitud de niños que mueren de hambre en el mundo.
 
Mi deseo es que esta experiencia permita a los empresarios, a los comerciantes, a los estudiosos, sentirse involucrados en un gran proyecto de solidaridad: nutrir el planeta en el respeto de todo hombre y mujer que lo habita y en el respeto del ambiente natural.
 
Éste en un gran desafío al cual Dios llama la humanidad del siglo XXI: terminar finalmente de abusar del jardín que Dios nos ha confiado, para que todos puedan comer de los frutos de este jardín. 
 
Que el Señor nos done la verdadera “energía de la vida”: el amor para compartir el pan, “nuestro pan cotidiano”, en paz y fraternidad. Y que no falte el pan y la dignidad del trabajo a todo hombre y mujer».
 
Fuente: News.va 

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