Una Iglesia que cuida y promueve la Vida y la Creación
El 11 de marzo, cumplimos 49 años de trabajo continuó en la labor de promoción y defensa de los derechos humanos desde la Doctrina Social de la Iglesia. Participamos activamente en la animación, asesoría, promoción y coordinación de la Pastoral Social a nivel Nacional, promovemos una pastoral de los Derechos Humanos que consolide la justicia, la democracia, el desarrollo y la paz en el Perú, a favor de los más necesitados. CEAS fue creada en el marco del Concilio Vaticano II, año de la promulgación de la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo, “Gaudium et spes”, un 11 de marzo de 1965, como Comisión Episcopal de Acción Social –CEAS-, de la Conferencia Episcopal Peruana. Nuestro Primer Obispo Presidente fue Monseñor José Dammert Bellido, le siguieron luego Monseñor Ricardo Durand Flores, Monseñor Luis Bambaren Gastelumendi, Monseñor Miguel Irizar Campos, Monseñor Juan Luis Martín Bisson, Monseñor Sebastián Ramis Torrens, Monseñor Pedro Barreto Jimeno y actualmente Monseñor Héctor Vera Colona.
A lo largo de estos años hemos vivido procesos de organización interna para adecuarnos a las exigencias de cada período del país y la Iglesia. En camino a nuestra quinta década de servicio a los obispos peruanos, junto a las comunidades cristianas de todo el país, y a la sociedad en general, CEAS cuenta con: La “Pastoral de los Derechos Humanos, Construcción de Paz y Justicia Penal y Penitenciaria”, la “Pastoral del Cuidado de los Bienes de la Creación, Economía Solidaria y Democracia Participativa” y el Área de Doctrina Social de la Iglesia la cual es el eje transversal de todos los programas y proyectos que comparten este gran objetivo de defender y promover los derechos humanos universales, indivisibles, inalienables e inviolables, de todas las personas sin excepción.
Nuestro objetivo es ser testigos proféticos de Jesucristo en el mundo, servidores de una Iglesia pobre y pascual en conversión continua; donde en comunión mujeres y hombres, con el protagonismo de los laicos, aportemos a la construcción del Reino de Dios; donde se viva con dignidad, se usen y respeten los recursos de la Creación para el bien común hacía un país reconciliado, justo, democrático, pluralista y solidario.