En Italia se celebra la fiesta peruana del Seóor de los Milagros
Ayer fue el turno de la ciudad italiana de Milán, donde el cardenal Angelo Scola presidió la celebración «Señor de los Milagros». Más de 7000 fieles de origen peruano, acudieron a la celebración, muchos con el uniforme de la Cofradía «Hermandad del Señor de los Milagros». Junto al altar de la catedral se encontraba la imagen que reproduce la pintura del «Señor de los Milagros», venerado en Lima desde 1600.
Durante la homilía el cardenal Scola subrayó la particular contribución que la comunidad peruana lleva a la construcción del Milán del futuro. Del mismo modo, agradeció «por este gesto de testimonio que nos ofrecéis en este día especial».
Tal y como recordó el purpurado en la homilía, el icono del Señor de Los Milagros cuenta la fe de los peruanos. «Está dibujado el misterio central de la fe: la Santísima Trinidad, que se queda siempre con nosotros, en nuestras dificultades, en nuestras fatigas y en nuestros pecados si tenemos la humildad de reconocerlos», explicó el cardenal Scola.
También señaló que «habéis partido de vuestras tierras de origen por la situación de necesidad. Comunicad aquí entre nosotros la belleza de vuestra a fe a todos aquellos que encontráis». Del mismo modo, les exhortó a no vivir cerrados en sus comunidades si no a abrirse a la ciudad de Milán.
Otras ciudades italianas que durante este mes se han unido a esta celebración peruana han sido Turín, Perugia o Nápoles.
Cuenta la historia que alrededor del año 1650, unos negros angolas pertenecientes a la cofradía del barrio de Pachacamilla, en Lima, pintaron en uno de los muros del galpón donde se reunían la imagen de un Cristo crucificado. En este lugar es donde hoy se encuentra el Monasterio de las Nazarenas, casa del Señor de los Milagros. Este lugar también es llamado de la Santa Cruz porque en 1674 se pintó una cruz como símbolo de protección, ante las amenazas de invadir Lima del pirata Jacobo L´Hermite Clerk.
Un 13 de noviembre del año 1655 un terremoto afectó a la ciudad de Lima sin causar daños ni al muro ni a la imagen del Cristo crucificado. Este suceso fue el que dio comienzo al culto popular al Señor de los Milagros.(Fuente: Zenit.org)