Jornada de Ayuno y Oración por la Paz en Siria
El Consejo Interreligioso del Perú-Religiones por la paz, con el apoyo de la Conferencia Episcopal Peruana respondió al llamado del Papa Francisco de celebrar una Jornada de Ayuno y Oración por la Paz en Siria el sábado 7 de setiembre.
Como bien sabemos, Siria está viviendo un extremadamente violento enfrentamiento armado interno, desde hace 2 años que ha costado la vida de más de 200 mil personas, incluyendo niños y ancianos, con más de dos millones de refugiados, una enorme pérdida de infraestructura y sobretodo con un inmenso dolor y angustia de millones de seres humanos ante la barbarie.
Por esta situación, el Papa Francisco lanzó, antes del Ángelus del domingo 01 de setiembre, un dramático llamamiento a la paz en Siria: «Nunca más la guerra». Asimismo, convocaba a católicos, cristianos, fieles de todas las religiones y hombres de buena voluntad a una Jornada de ayuno y oración «por la paz en Siria».
Nos reunimos en la capilla del Colegio de Jesús, alrededor de 200 personas de la Iglesia Católica, Comunidad Islámica, Comunidad Budista Zen, Comunidad de San Egidio, hermanos y hermanas de la Fe Baha’í, hermanos y hermanas Evangélicas para clamar a Dios por el don de la Paz en esta hermosa y atormentada nación.
Nos hicimos eco de las palabras del Papa: “quisiera hacerme intérprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice con fuerza: Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado.
.. mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por la dramática evolución que se está produciendo.
Hago un fuerte llamamiento a la paz, un llamamiento que nace de lo más profundo de mí mismo. ¡Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor ha ocasionado y ocasiona el uso de las armas en este atormentado país, especialmente entre la población civil inerme! Pensemos: cuántos niños no podrán ver la luz del futuro. Condeno con especial firmeza el uso de las armas químicas”.
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